Larrazabal (Barakaldo): «La eliminación es un golpe anímico importante»

El meta del Mutilvera desbaratando una ocasión local. /Pedro Urresti
El meta del Mutilvera desbaratando una ocasión local. / Pedro Urresti

El técnico gualdinegro lamenta cómo su equipo dilapidó la ventaja en la prórroga para terminar cediendo en los penaltis ante el Mutilvera, diciendo adiós a una Copa que les había sonreído en el sorteo.

LAURA GONZÁLEZ Barakaldo

Triste. Así es como reconoció Aitor Larrazabal estar, y también el vestuario, después del fatídico penalti que erró Erik Ruiz, el sexto de los fabriles, el que debido a la parada de Mugueta supuso la eliminación del Barakaldo de la Copa del Rey a las primeras de cambio. Un mazazo para los gualdinegros, ante su afición, frente a un conjunto de inferior categoría que supo esperar y aprovechar su momento, alargando el partido hasta la prórroga, igualando el tanto de Dopico poco después en el tiempo extra y superando la decisiva tanda de lanzamientos desde los once metros.

«Ha sido una pena porque durante el partido, sin estar brillantes y en algunos momentos muy imprecisos, hicimos lo más difícil, que era ponernos por delante, dilapidando esa ventaja con mucha facilidad. Una acción -la del gol del empate- que quizás llegó fruto de la juventud, al no proteger un balón que parecía irse. Quizás pecamos de bisoñez, pero los chicos han corrido muchísimo y hemos jugado toda la prórroga con uno menos, por la lesión de Raúl Hernández, que no pudo ni tirar el penalti», destacó el entrenador fabril, quien reconoció que se habían preparado durante la semana por si se daba la posibilidad de llegar hasta ese fatídico momento. «Al final han sido 120 minutos de trabajo y los tres que no han podido meter -Toni Sánchez, Fran García y Erik Ruiz- venían de jugar el sábado. Quizás ha sido un exceso de responsabilidad, el jugar en casa y no querer defraudar... Pero no se puede hacer nada más, tenemos que pasar el duelo y enderezarnos para poder recibir a la Real el domingo (Lasesarre, 18.00 horas) en las mejores condiciones posibles».

Un agónico y aciago desenlace que les deja tocados. «En lo anímico esta eliminación es un golpe importante». El Barakaldo no contaba con despedirse en la primera ronda del torneo copero, y menos después de que el sorteo les sonriera con un rival a priori asequible, por eso de tratarse de un Tercera, con el hecho de disputarse el partido en casa, y encima con el premio de quedar exentos en la siguiente ronda en caso de victoria. Parecía un camino fácil, pero sobre el terreno todo se complicó, pese a que los gualdinegros empezaron embutiendo al Mutilvera en su campo, con varias ocasiones de peligro, sobre todo por el carril derecho. Con el paso de los minutos el ritmo fue decayendo y al Barakaldo ya no le salían ni los centros ni muchos regates.

Ansiedad y presión

Larrazabal reconoce que el saber que la victoria podía suponer algo más que seguir vivos en la competición les llegó a generar «un poco de ansiedad» y también presión. «En casa siempre quieres dar más y, aunque hemos llevado el peso del partido, no es fácil porque el rival ha jugado bien y ha defendido con mucho orden y criterio. No han tenido casi ocasiones pero lo que tenían que meter lo han metido, a muy poco del final -concretamente a falta de siete minutos para darse por concluida la prórroga-. Por un momento parecía que teníamos más posibilidades, pero todo giró bruscamente».

El preparador de Loiu, que precisamente fue quien eliminó al Barakaldo hace dos años en la tanda de penaltis de este torneo como técnico del Amorebieta, admitió que el cuadro de la margen izquierda no tuvo en algunos momentos «claridad de juego». Para ello, dio entrada como último cambio, después de Dopico y Toro, a Fernán Ferreiroa, en busca de algo de lucidez en los metros finales, «pero luego tampoco estuvimos certeros en los centros desde la banda, algo que ensayamos pero que no era el día». «De estos errores se aprende», remató.

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