«Me voy con la espina de no haber vivido un ascenso a Primera»

«Me voy con la espina de no haber vivido un ascenso a Primera»
Azahara García

El administrativo del Barakaldo, Iñaki Galarraga, se jubila tras cuatro décadas y media de dedicación absoluta por un equipo al que considera su «casa»

AZAHARA GARCÍABarakaldo

Iñaki Galarraga mira con nostalgia el césped de Lasesarre. Tras 45 años trabajando para el Barakaldo –«en teoría como administrativo, aunque aquí he acabado haciendo de todo», asegura–, se jubila el que ya es un icono del club. Lo hace con una sensación «extraña», confiesa a este diario. Ya va siendo hora de descansar, «ahora que todavía puedo disfrutar de la vida porque si tardo un poco más ya no me voy a poder ni mover». Pero, por otro lado, pone fin a su estrecha vinculación con la entidad fabril con «pena», ya que más que un equipo, el club gualdinegro es su «casa».

Durante estas cuatro décadas y media, ha vivido de todo, «cosas buenas y cosas malas», precisa. Entre las alegrías, los ascensos de categoría. «Eso es una ilusión muy grande que no se olvida». Se queda con la espinita, eso sí, «de no haber podido vivir un ascenso a Primera División, poder decir que yo trabajo en un equipo que se codea con los grandes. Espero, por lo menos, llegar a verlo como aficionado».

Recuerdos bonitos de celebración que sirven para contrarrestar las preocupaciones que también ha vivido como empleado del Barakaldo. «Ha habido momentos muy duros, momentos en los que no había dinero para poder pagar mi sueldo y también épocas de mucho estrés cuando las preocupaciones no me dejaban dormir por las noches», relata. De entre todas las vivencias de estos 45 años se queda con la gente que ha ido conociendo y con los amigos que ha ganado.

Personas que forman parte de esa afición que tienen los fabriles y que Galarraga califica como «protestante». «Al socio del Barakaldo no le importa tanto que no se consigan los resultados siempre que los jugadores se dejen la piel en el campo». Una hinchada exigente, pero también «muy fiel». «Aquí todo el mundo sigue pagando su carnet de socio, en las buenas y en las malas, cuando alguien se da de baja es porque las cosas le van mal y no puede asumir el coste. En ese caso yo siempre intento echar una mano».

La cercanía

Esa cercanía con la gente es la que ha marcado la diferencia dentro del club, haciendo de Iñaki Galarraga la cara amiga de los aficionados. Una circunstancia que no siempre ha sido fácil de compaginar con su vida privada. «En mi casa las celebraciones de cumpleaños y otras fiestas siempre han dependido de si jugábamos en casa o fuera, pero mi familia siempre ha sido comprensiva con este tema».

Cuando uno hace de su afición su forma de ganarse la vida, no siempre es fácil desconectar y Galarraga admite que a él le cuesta hacerlo. Por eso, aunque su prioridad son su mujer y sus hijos, «después está el Barakaldo». No le va a resultar sencillo desvincularse del todo de esta entidad. «La seguridad social ya no me deja seguir trabajando, pero seguro que puedo colaborar con algo».

Lo que sí tiene claro es que, tras 45 años trabajando junto a un campo de fútbol, por fin va a poder disfrutar de los partidos porque hasta ahora «apenas sí veía algún minuto suelto cuando jugábamos en casa porque siempre había algún asunto que atender».