Talledo espera despedirse del fútbol «logrando el objetivo de entrar en Copa»

Talledo, en el vestuario de Gobela./Pedro Urresti
Talledo, en el vestuario de Gobela. / Pedro Urresti

El veterano guardameta, de 39 años, colgará las botas a final de temporada por «el trabajo y familia, que requieren más tiempo de mí»

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNAGetxo

Arenas y Oviedo B se vuelven a ver las caras en a las 16.00 horas del sábado en Gobela, después de la memorable primera ronda de 'play-off' a Segunda B disputada en 2015, cuando los rojinegros lograron el ansiado ascenso que se les había resistido las dos campañas anteriores. Los getxotarras dejaron en la cuneta al filial asturiano, Extremadura, y a la Sociedad Deportiva Logroñés.

Uno de los supervivientes de aquellas espectaculares eliminatorias es el guardameta Txemi Talledo, que recuerda como si fuera ayer los duelos frente al Vetusta, como se conoce a la escuadra ovetense. «En el partido de ida no estuvimos nada bien y tuvimos la suerte de perder por la mínima. Nos dejaron vivos, y en Gobela realizamos un buen encuentro pero no supimos aprovechar nuestras ocasiones».

La emoción de ese partido se mantuvo «hasta el último segundo, cuando Gorka Luariz logró la igualada y en la prórroga Ian Uranga metió el tanto que nos permitió pasar de ronda». Un angustioso final que lleva al guardameta a afirmar que «nunca se debe dejar de creer en el mundo del fútbol. Supuso una alegría tremenda», reconoce con un punto de orgullo.

Desde esa fecha, ambos equipos no se han vuelta a cruzar en el camino, lo que añade una buena dosis de incertidumbre al choque de esta jornada. «Ellos son un filial atípico, con gente de más edad y, pese a ser un equipo recién ascendido, está haciendo las cosas muy bien», como deja patente la sexta posición que ocupan con veinticinco puntos, tres más que el 'Histórico'.

Por este motivo, la clave para lograr un resultado positivo pasará por «imponer nuestro fútbol y reafirmar la buena dinámica en que nos encontramos». Talledo no podrá ser de la partida puesto que la rotura de sóleo producida frente al Real Unión le tiene apartado de los terrenos de juego desde hace un mes y medio.

El portero rojinegro mantiene fresca en la memoria aquella desafortunada jugada. «Era el minuto 70 y llega al área un balón que, quizás, lo más sencillo hubiera sido despejarlo, pero decidí cogerla y me pegó el latigazo». Además, este infortunio llegó cuando «me encontraba muy bien y contaba con la confianza del míster Jabi Luaces».

El veterano cancerbero reconoce estar «un poco de bajón, nunca había tenido una lesión de estas características ni tanto tiempo sin poder jugar». En este sentido, no oculta sus «ganas de volver a entrenar, pero la lesión es una zona un poco especial y me está dando algo de guerra». Por el momento, no existe un plazo concreto para volver a trabajar con el grupo. «Espero que sea antes de finales de año», muestra esperanzado.

Talledo, que lleva bajo los palos de Gobela diez temporadas, siete de ellas de manera consecutiva tras un breve paso por el Barakaldo, apunta que «ésta será la última, he decidido colgar las botas». Una dura decisión: «Me encuentro en buenas condiciones para continuar, pero hay otros factores como trabajo y familia que requieren más tiempo de mí, y no vivo del fútbol».

Pese a la nostalgia, defiende que «es una bonita manera de dejarlo. En la categoría más alta en la que he militado y por decisión propia. Es mucho más duro que te despida el fútbol». Por eso mantiene la ilusión de acabar con su carrera deportiva «contando de nuevo con la confianza del entrenador y encima de un terreno de juego», consciente de que el Arenas cuenta con tres grandes porteros.

A nivel global ve a sus compañeros «muy bien, quitando el tropezón del otro día frente al Gernika». Salvando este escollo, «estamos dando pasos adelante y vamos a ir a más. Veo que el equipo tiene los conceptos claros». A ello se suma un grupo humano «muy, muy, muy bueno, y eso al final da puntos».

Talledo tuvo un recuerdo especial para el exrojinegro Adrián Celador, que esta semana ha decidido abandonar la disciplina del club en busca de minutos. «Ha sido una persona y compañero de diez. Pese a no estar en la situación más favorable ha estado animando al equipo y entrenando a tope para subir el nivel del grupo», se muestra agradecido.

Finalmente, mantiene viva la ilusión de despedirse del Arenas «consiguiendo una plaza para la Copa del Rey, algo muy importante para el club», en la temporada en la que se cumple el centenario del único trofeo copero que luce en sus vitrinas. «El reto no será fácil debido a los grandes equipos e igualdad existente en el grupo», concluye.

 

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