Etxaniz salva del caos al Arenas

Etxaniz salva del caos al Arenas
Pankra Nieto

Los rojinegros llegaron a estar durante unos minutos en promoción de descenso

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNAGetxo

Un solitario tanto de Etxaniz salvó del caos al Arenas, que por unos minutos llegó a estar obligado a jugar la promoción de descenso. El encuentro frente al Mirandés respondió a la tónica de gran parte de la temporada, con el equipo atenazado por los nervios y cometiendo muchas imprecisiones frente a un rival que dejó patente que no venía de turismo a Getxo. Finalmente, el panorama se aclaró pasada la hora de encuentro con un tanto que supone para los getxotarras permanecer una temporada más en Segunda B.

El técnico local, Endika Bordas, realizó dos cambios en el once respecto a la pasada jornada, dando entrada a González y Matador, en lugar de Gonzalo y Azkue. De inicio, el Mirandés dejó claro que no iba asumir el papel de convidado de piedra en Gobela, al menos hasta tener claro que las opciones de subir a la segunda plaza se esfumaban completamente. Así, en los primeros compases optaron por mover el esférico con algo más de acierto que un Arenas excesivamente nervioso que intentó solventar la situación por la vía rápida.

1 Arenas

Pablo, Jordan, Gayoso, González, Pozo, Matador, Ramos (Espinosa, m.92), Uranga, Etxaniz (José, m.78), Güemes (Azkue. M.85) y Zamorano.

0 Mirandés

García, Paris, Quijera, Odei (Álvaro, m.77), Sergio, Juan Alberto, Carlos Julio, Antonio, Claudio, Galder (Ernest, m.61)y Rodrigo Sanz.

Goles:
1-0. M.65. Etxaniz.
Árbitro:
Alejandro Muñiz, del Comité Gallego. Amonestó por los locales a Pozo, Pablo y Etxaniz.Por los visitantes a Juan Alberto, Odei.
incidencias:
Homenaje de despedida al guardameta del Arenas, Txemi Talledo, que cuelga los guantes después de diez temporadas, divididas en dos fases, defendiendo la portería de Gobela.

Con el paso de los minutos, los locales se fueron sacudiendo la tensión y comenzaron a llegar con más claridad al área contraria, principalmente a base de pases largos que buscaban ganar la espalda de los defensores rivales para aprovechar la velocidad de sus hombres en punta, Etxaniz y Ramos. Si bien, la primera oportunidad clara del encuentro llegó en un saque de esquina, pero Güemes cruzó en exceso el esférico.

Ante el ímpetu rojinegro, los burgaleses optaron por replegar un poco más sus líneas pero sin renunciar a sorprender en algún contrataque. Las llegadas locales eran una constante pero sin la fortuna necesaria en los últimos metros. Los ánimos se helaron en Gobela en un saque de falta a cargo de Antonio que un atento Pablo Fid consiguió blocar cuando el tanto visitante parecía una realidad.

Pasada la media hora de encuentro, el equipo dirigido por Bordas se hizo con la manija del juego, convirtiendo el último cuarto de hora en un monólogo rojinegro pero sin sacar partido a sus ocasiones. En buena medida eso fue así por las grandes intervenciones de García, toda una pesadilla para la delantera arenera. La última oportunidad del primer periodo fue para el bando getxotarra en una falta botada por Matador, muy por encima del travesaño.

Tras el obligado paso por los vestuarios, el encuentro se embarulló por completo, con ambos equipos incapaces de sacar el esférico controlado de la parcela ancha del campo, y cometiendo muchas imprecisiones y pases erróneos. En una tarde de transistores, el miedo se adueñó por completo de Gobela al tener noticia del tanto marcado por el Real Unión, que metía al 'Histórico' en el puesto de promoción de descenso.

La noticia no sentó nada bien entre las filas locales, incapaces de enlazar dos pases seguidos y basando todo su ataque en disparos lejanos, como uno de Güemes a la media vuelta, pero con la mira muy desviada. En medio del caos, un envío en largo llegó a Etxaniz que, después de sortear la salida de García, disparó sin oposición para marcar el tanto de la salvación.

A partir de ahí, los rojinegros comenzaron a manejar la situación con más claridad. Incluso pudiendo ampliar la ventaja en un lanzamiento lejano de Aitor Ramos que se topó con el larguero. El Mirandés intentó no poner las cosas fáciles a su rival pero sus intenciones quedaron en meros fuegos de artificio para tranquilidad de la afición local.