«Si el Logroñés quiere sacar los tres puntos de Urritxe, va a tener que sudar sangre», garantiza Mikel Álvaro

«Si el Logroñés quiere sacar los tres puntos de Urritxe, va a tener que sudar sangre», garantiza Mikel Álvaro
SD Amorebieta

El mediocentro, recién recuperado de una grave lesión de rodilla, relata cómo vivió ese periodo y cuál es su visión acerca del momento actual del grupo

PERU OLAZABALAmorebieta

La peor de las consecuencias del fútbol son las lesiones. Un conocedor de este infierno es Mikel Álvaro, que en enero volvió a los terrenos de juego tras siete meses apartado por una rotura en su ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. El futbolista de 36 años, a pesar de la dificultad que entraña la recuperación y de su edad avanzada, reconoce que nunca pensó en colgar las botas y que se encuentra «más o menos parecido a como estaba antes de lesionarme». Su vuelta coincide con la buena dinámica que acarrean los azules desde hace ya varias semanas. De hecho, con el centrocampista de Amurrio partiendo como titular, el Amorebieta ha cosechado cuatro victorias -ante el Bilbao Athletic, el Vitoria, el Gernika y el Oviedo Vetusta- y dos empates -contra el Real Unión y el Leioa-.

Mikel Álvaro puede presumir de una gran trayectoria futbolística, con experiencias de todo tipo. A nivel nacional, se pueden destacar sus 50 partidos con el Numancia en Segunda División, repartidos en las campañas 2009/10 y 2010/11. Tras su paso por el conjunto soriano, se embarcó en tres aventuras por el extranjero. Concretamente, por Georgia, Azerbaiyán y Nueva Zelanda. En el Dinamo Tbilisi alcanzó la liga y la copa georgiana e ncluso logró disputar una previa de Champions League. «Había un entrenador español y jugadores españoles y estuve contentísimo, las cosas salieron muy bien», manifiesta el mediocentro. Después de dos temporadas, se mudó al país vecino para jugar en el Inter Bakú por otras dos campañas, donde «la oferta económica era mejor», afirma. Sin embargo, estuvo los últimos seis meses sin cobrar y decidió cambiar de continente para formar parte del Auckland City neozelandés. Allí, su estancia únicamente duró dos meses y compitió en el Mundialito de Clubes. Después, retornó al Dinamo Tbilisi y finalmente, en enero de la campaña 2016/17, recaló en el Amorebieta hasta este momento.

El amurriano ha sido un fijo en los esquemas tanto de Aitor Larrazabal en su primer año, como para Joseba Etxeberria y Xabi Sánchez en su segunda temporada. Ahora también está contando con la confianza de Íñigo Vélez. «Me he sentido muy valorado y muy importante en el equipo, los entrenadores que han pasado han contado conmigo y estoy muy contento aquí», afirma el futbolista, que ya suma 56 encuentros con la zamarra azul. El último duelo frente al Oviedo Vetusta supuso su primera capitanía partiendo desde el once inicial. Algo que le enorgullece, pero que no le trae buenos recuerdos ya que, en el último choque de la temporada pasada, portó el brazalete tras sustituir a Arriaga y fue cuando sufrió la lesión de rodilla que le ha tenido apartado durante toda la primera vuelta.

La lesión en su ligamento cruzado anterior le ha hecho vivir «unos meses muy duros». «Con la edad que tengo, no sabía si iba a recuperar la forma», reconoce. Aunque asevera que no pensó en retirarse, sino que tenía la mente centrada únicamente en recuperarse y volver a jugar cuanto antes para demostrarse a sí mismo que «el fútbol lo voy a dejar yo, no me va a dejar él a mí». El centrocampista azul reapareció frente al Sporting B el pasado 5 de enero, tras lesionarse en mayo del año pasado. «A la vuelta, no me encontraba igual que antes de la lesión, pero cada vez me estoy encontrando mejor», admite Mikel Álvaro. Igualmente, incide en que casi ha recuperado su mejor nivel, lo que le ha valido para ser titular en los últimos cuatro enfrentamientos. Su vuelta a Urritxe ha coincidido con el mejor tramo del equipo en toda la campaña, con un balance de cuatro triunfos, cuatro empates y una sola derrota con él en el campo.

Mikel Álvaro defiende que en los dos años anteriores, el cuadro zornotzarra ha seguido el mismo patrón. «Siempre empezamos igual, con muy pocos puntos, con partidos que te mereces ganar, pero que se te escapan por pequeños detalles, siempre empezamos mal», arguye. No obstante, «al final, enderezamos el rumbo, apretamos y salvamos la categoría sufriendo menos de lo que parecía», «este año parece que está siendo igual», apunta. Califica la segunda vuelta como «increíble» y cree que el buen momento del equipo se debe a que la gente joven y novata en la categoría ya no tiene esa presión de verse abajo y «están rindiendo perfectamente».

Este fin de semana, los azules afrontan una dura cita frente al tercer clasificado del grupo, la UD Logroñés. El centrocampista considera que será «un partido muy complicado contra un rival que viene en una gran dinámica», pero no se achica ante la envergadura de los riojanos y sostiene que «el equipo está con muchísimas ganas y no les tenemos ningún tipo de miedo, si quieren sacar los tres puntos, van a tener que sudar sangre».