El Racing exige 50.000 euros para que Soberón pueda jugar en El Sardinero

El Racing exige 50.000 euros para que Soberón pueda jugar en El Sardinero
SD Amorebieta

PERU OLAZABALAmorebieta

El Amorebieta afronta este próximo domingo el que puede ser el duelo más complicado de toda la temporada. Los azules se medirán al Racing de Santander, líder incontestable del grupo, en El Sardinero. Los cántabros como locales han demostrado ser inexpugnables hasta ahora, ya que no han perdido ningún solo encuentro. Un partido que entrañará una dificultad enorme, aunque los azules confían en su buen momento para romper la imbatibilidad de los santanderinos y poder certificar la permanencia de forma matemática a falta de cuatro jornadas para la conclusión del campeonato.

La dinámica de los zornotzarras se debe, en buena medida, a sus dos puntas de ataque: Andoni Tascón y Mario Soberón. Desde el inicio de esta segunda vuelta, han anotado diez dianas entre ambos, de un total de los 19 goles que ha convertido el Amorebieta en estos últimos catorce choques. Pues bien, Soberón podría perderse el duelo frente a su club de procedencia por la conocida 'clausula del miedo'.

El delantero de Unquera llegó en el mercado de invierno cedido por el Racing y su rendimiento ha sorprendido prácticamente a todos. Se hizo con el puesto de titular en pocas semanas a base de goles, buen juego y buena química con el atacante de Uribarri. El joven punta de 21 años, que ha disputado doce partidos como titular, se ha convertido en un fijo en los esquemas de Vélez. Aunque probablemente no pueda estar en El Sardinero defendiendo la zamarra azul frente a sus excompañeros.

El Racing de Santander ha hecho uso de la 'clausula del miedo' y pide al Amorebieta 50.000€ para que Soberón pueda disputar dicho encuentro, pero la delicada situación econónica que arrastra el conjunto zornotzarra le impide desembolsar dicha cantidad para que el cántabro esté en el verde. Las directivas de ambos conjuntos se encuentran todavía en negociaciones, pero no parece que vayan a llegar a buen puerto. La probabilidad de que el delantero vuelva a pisar el césped de El Sardinero es mínima, a pesar de que él ya haya pronunciado su deseo de jugar.