Jornada 25

Un triunfo pírrico que abre heridas

Bale se zafa de Lucas Vázquez en la celebración de su gol./José Jordán (AFP)
Bale se zafa de Lucas Vázquez en la celebración de su gol. / José Jordán (AFP)

La victoria del Madrid ante el Levante deja noticias como el ostracismo de Marcelo, el aislamiento de Bale o la escasa confianza de Solari en sus menos habituales y alimenta las dudas sobre el VAR

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

El concepto de triunfo pírrico nació en la Antigüedad clásica en referencia a Pirro, rey de Epiro que en el año 280 a. C. logró una victoria frente a la República romana que costó miles de vidas de sus hombres y ocasionó al estado helénico más perjuicio que botín. Este es sin duda el caso de los tres puntos que el Real Madrid sacó del Ciutat de València, que más allá del excesivo premio para los blancos, lo cierto es que dejan noticias preocupantes como el ostracismo de Marcelo, el aislamiento de Gareth Bale en el vestuario, la escasa confianza de Solari en sus menos habituales después del tropiezo ante el Girona y un mar de dudas en torno al VAR.

Con Reguilón consolidado como lateral izquierdo titular, el partido ante el Levante parecía propicio para que Marcelo tuviese minutos con los que ir recuperando su mejor versión, pero ni por esas. La situación del segundo capitán madridista comienza a ser preocupante e invita a pensar que el brasileño pueda tener abierta la puerta de salida del Real Madrid el próximo verano, con todo lo que implica prescindir de un futbolista de su calidad y trascendencia histórica en el club.

Bale, otro de los pesos pesados, parece cada vez más aislado del resto de sus compañeros, entre los que no termina de calar puesto que sólo habla en inglés y evita ser partícipe de actividades junto a la plantilla más allá de lo puramente profesional. El galés, para asombro del resto de suplentes blancos, dejó de calentar cuando vio que el primer cambio de Solari era la entrada de Valverde por Kroos y aunque al final acabó jugando y le dio al Madrid el definitivo 1-2 desde los once metros, dejó un feo gesto apartando a Lucas Vázquez cuando el gallego trataba de festejar junto a él el tanto. El '11' blanco se mostró gélido en todo momento, dejando así a las claras públicamente su enfado por el hecho de que hombres como Vinicius o el propio Lucas le hayan condenado al banquillo a pesar de su teórico estatus de estrella a principio de temporada. «Nos dio la victoria él. Estoy muy contento por cómo jugó y cómo entró. Después, que celebren los goles como quieran, pero que los hagan», señaló Solari tras el partido, evitando pisar arenas movedizas.

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Al papel más que secundario de Marcelo y el enfado de Bale Solari suma además el gesto de pocos amigos de Kroos tras su sustitución y el hecho de que aún cuando el Madrid afrontaba el partido de Orriols a doce puntos del Barça en Liga y antes de dos clásicos en el Bernabéu en siete días, el técnico argentino decidió descartar cualquier tipo de rotación, más allá de la entrada de un Nacho desbordado ante la velocidad de Morales y Roger y que fue titular por la sanción disciplinaria de Ramos después de su expulsión frente al Girona en la jornada anterior. Esta postura deja en mal lugar a futbolistas como Odriozola, Ceballos, Asensio o Mariano, que ven más que inaccesible la condición de titular incluso antes de una semana de locura con doble enfrentamiento en Copa y Liga ante el eterno rival, cuando la dosificación de fuerzas se antoja más importante que nunca.

Más allá de las cuestiones relacionadas con la gestión de la plantilla, el duelo en el Ciutat de València dejó sobre todo un nuevo reguero de críticas al VAR, que estuvo acertado en la jugada del primer penalti por una mano clara de Bardhi en el área que desde el VOR indicaron a Iglesias Villanueva, pero mucho más discutible en la acción de la segunda pena máxima, en la que Doukouré parece no llegar a tocar a Casemiro pese a lo arriesgado de su gesto y la aparatosa caída del brasileño.