La obra de Simeone tiene un nuevo capataz

Rodrigo, con su nueva camiseta y Enrique Cerezo. /EFE
Rodrigo, con su nueva camiseta y Enrique Cerezo. / EFE

Rodri hereda el '14' del Cholo y Gabi en el Atlético, y también el rol del excapitán como mano derecha del técnico sobre el césped

MIGUEL OLMEDAMadrid

De un tiempo a esta parte, desde diciembre de 2011, por concretar, la figura del mediocentro ha tomado un papel esencial en el Atlético de Madrid. Fue entonces cuando Diego Pablo Simeone cogió las riendas del equipo rojiblanco, deprimido en mitad de tabla y eliminado por el Albacete en Copa del Rey.

El Cholo, que fue monaguillo antes de fraile, armó un plantel fiable sujeto en una columna vertebral bien definida: un portero sobrio, un delantero autosuficiente y dos centrales con alma de Guardias Civiles. Así hasta hoy, cuando el Atlético es reconocido en todos los rincones del planeta por su fútbol pragmático a la par que exitoso.

Para que la fórmula funcionase, Simeone escogió desde el primer día una figura que reflejase en el césped lo que él sentía en la banda. Una mano derecha, una extensión de su espíritu luchador. Ese papel recayó en el mediocentro, dueño de la parcela del Calderón que durante sus años vestido de corto dominó con puño de hierro el propio entrenador argentino.

Primero en la figura de Tiago Mendes, portugués experimentado en mil batallas, y poco después en la del capitán Gabi, el mediocentro del Atlético se hizo reconocible. Para un equipo plantado en 4-4-2 que en la mayoría de ocasiones cede el balón al rival, el trabajo oscuro del veterano '14' guiado al milímetro por Simeone era oro.

El mejor ejemplo se vio cuando las piernas de Gabi perdieron frescura: la defensa rojiblanca quedaba más expuesta, el muro parecía menos fiable. En la última temporada del canterano en el Atlético antes de partir a Catar, incluso probó el banquillo. Eso sí, recuperó el tono para ser clave en la Europa League de Lyon.

Apuesta de futuro

Simeone lo tuvo claro desde que la opción de fichar a Rodrigo Hernández apareció sobre su mesa. Era su mediocentro. A diferencia de sus dos predecesores, el del Villarreal era un futbolista joven –cumplió 22 años recientemente–, pero al Cholo no pareció importarle la experiencia esta vez.

Desembolsados los 20 millones al conjunto castellonense y comenzada la nueva temporada, Rodri se presentó este viernes en sociedad en el Wanda Metropolitano.

Volvía a la casa que le vio crecer y le dejó marchar por su estatura –paradójicamente ahora supera el 1,90–, y lo hacía escogiendo el '14', un dorsal que equivale a un rol definido en el ecosistema rojiblanco: fue el de Simeone y también el de Gabi. La obra del Cholo tiene nuevo capataz.

«Mirando atrás lo que han hecho tanto el míster como Gabi lo llevaré con la máxima ilusión. Es un dorsal muy importante y sé lo que demostró Simeone con él: coraje, garra y competitividad. Simeone y Gabi han dejado huellas importantes no solo con el juego, sino también con el liderazgo, y eso es algo que tengo que aprender», señaló Rodri.

Aunque tiene dos espejos en los que fijarse –«me gustaría parecerme a ellos»–, el mediocentro quiere seguir su propio camino. «Mi historia empieza a partir de hoy. Estoy contento de asumir ese rol tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Estoy preparado para dar el paso, dar todo lo que tengo de mí porque puedo aportar muchas cosas».

 

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