El exrealista Viáfara, de futbolista a narcotraficante

Jhon Viáfara, en un partido./Archivo
Jhon Viáfara, en un partido. / Archivo

El exjugador colombiano, que disputó once partidos con el conjunto donostiarra en la temporada 2005-2006, ha sido arrestado por colaborar supuestamente con cárteles de la droga

DAGOBERTO ESCORCIA

El próximo diciembre hará 26 años que mataron a Pablo Escobar 'El Patrón', pero el tráfico de cocaína sigue vivo en Colombia, y acaba de salpicar al fútbol de este país. El mejor jugador de América del 2004, Jhon Viáfara, será extraditado a Estados Unidos tras ser detenido por estar supuestamente conectado con el Clan del Golfo y el Cartel de Sinaloa.

Jhon Viáfara, 41 años el próximo octubre, era famoso en Colombia por haber sido internacional con la selección de su país, porque fue uno de los artífices del histórico título de Copa Libertadores que ganó el Once Caldas al Boca Juniors en el 2004. También por haber jugado en el Porstmouth, Southampton y por tener un breve paso por la Real Sociedad , donde figurará como uno de esos extranjeros que no dejaron huella en la afición donostiarra. Apenas jugó 11 partidos de Liga en la temporada 2005-2006 en la que el equipo blanquiazul echó mano de tres entrenadores (José María Amorrortu, Gonzalo Arkonada y Bakero). No marcó ni un gol y fue expulsado dos veces.

Seguramente esas expulsiones no estarían presentes en la memoria de Viáfara. Pero la que no olvidará es a la que se enfrenta ahora. Según han explicado fuentes de la policía antinarcóticos de Colombia, Viáfara se encargaba de pagar a quienes introducían cocaína en lanchas rápidas, semi-sumergibles y avionetas en Estados Unidos, México y otros países de Centroamérica. A Viáfara lo conocían en el grupo delictivo como 'el goleador' o 'el futbolista' y su pista la seguía la DEA desde hace un año. Está considerado dentro del grupo de'narcos invisibles', esos que no van por el mundo ostentando, que mantienen un perfil bajo y que si tienen bienes los han puesto a nombre de terceras personas.

Higuita y otros casos

La historia de un futbolista colombiano vinculado al mundo de la cocaína no es nueva. El excéntrico portero René Higuita, que jugó en el Real Valladolid y protagonizó en Wembley el famoso 'escorpión', estuvo preso durante seis meses por intermediar en un secuestro relacionado con el Cartel de Cali. También saltó a las primeras páginas de los periódicos cuando se atrevió a visitar a Pablo Escobar en la cárcel conocida como La Catedral, construida a su antojo por el propio narcotraficante. Higuita, que hoy trabaja como entrenador de porteros del Atlético Nacional de Medellín, calificó aquella visita como «un encuentro de amistad».

En el 2004, Alvaro 'Palomo' Usuriaga, otro de los grandes futbolistas de la generación del 90 que también tuvo un breve paso por el Málaga, fue asesinado por un sicario. Palomo no traficaba y si algún día tuvo un trato con la cocaína fue por consumirla y no por traficar con ella, lo cual le costó una suspensión de dos años por dar positivo en un control antidroga cuando jugaba en Argentina. Su pecado mortal fue tener relaciones con la expareja de un capo de una banda de sicarios, que seguía obsesionado por la mujer.

En el mejor momento de su carrera (2006), Freddy Rincón, que jugó una temporada en el Real Madrid, cuando era el líder del Corinthians de Brasil fue arrestado por orden de la Interpol por ser supuestamente testaferro del narco Pablo Rayo Montaño. Finalmente Rincón fue absuelto.

El peor momento vivido por el fútbol colombiano y que se relacionó con capos de la mafia sucedió durante el Mundial de 1994, disputado en Estados Unidos. En el partido contra Rumanía, el defensa central Andrés Escobar se metió un autogol y la selección Colombia, que llegó al Mundial con la etiqueta de favorita para alcanzar los cuartos, resultó eliminada en la primera fase. Días después, en su Medellín natal, al salir de una discoteca, Escobar fue asesinado. La muerte fue atribuida en un principio a un ajuste de cuentas por parte de la mafia, teoría que nunca se demostró. Aunque sí se supo que antes del debut de Colombia en el Mundial de 1994, en el vestuario de la selección se había recibido una amenaza de muerte por parte de uno de los carteles potentes de la época para que no jugara determinado jugador.