Análisis

Courtois empieza a justificar su fichaje por el Real Madrid

Courtois despeja un remate del Huesca en el duelo en El Alcoraz. / Ander Gillenea (Afp)

El belga, clave en el triunfo ante el Huesca, blinda a su equipo con un puñado de actuaciones notables y suma 303 minutos sin encajar un gol

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Thibaut Courtois comienza a justificar su fichaje por el Real Madrid. El belga, providencial de nuevo para salvar a su equipo ante el Huesca, suma tres partidos y pico sin encajar un gol. 303 minutos desde que Kike García cerrase el triunfo del Eibar en la visita del campeón de Europa a Ipurua con un tanto en el minuto 57. Ha dejado intacto su arco en cinco de los siete encuentros en que lo ha custodiado desde la llegada de Santiago Solari al banquillo. Valladolid, Valencia y Huesca en Liga, y Viktoria Pilsen y Roma en Champions, fueron incapaces de superar al cancerbero, que ha elevado a diez el balance de porterías a cero de los blancos en lo que va de curso, seis de ellas en los duelos tutelados por el argentino. Una decena de choques con el casillero en contra inmaculado de los cuales siete tuvieron al exguardameta del Chelsea bajo palos y los tres restantes a Keylor Navas, el gran perjudicado por la llegada del que fuera Guante de Oro en el Mundial de Rusia.

Los méritos acumulados por el tico en sus cuatro primeras campañas en la 'casa blanca' suscitaron el debate sobre la conveniencia de desembolsar 35 millones de euros para reforzar una demarcación que parecía bien cubierta por un arquero que fue pieza capital en las tres 'orejonas' consecutivas que amarró el Real Madrid entre 2016 y 2018. A sus lucidas actuaciones se añadía el cariño del vestuario hacia el costarricense. Pero la directiva, que llevaba rumiando la necesidad de rejuvenecer el puesto desde la tempestuosa salida de Iker Casillas en el verano de 2015 y que vio contrariado su deseo de reclutar a Kepa Arrizabalaga por 20 millones de euros el pasado invierno por la negativa de Zinedine Zidane a alterar el 'statu quo', no estaba dispuesta a dejar pasar otra oportunidad. Courtois, motivado por su anhelo de estar más cerca de sus hijos, se puso a tiro, presionando en Stamford Bridge para que posibilitasen su marcha. El Real Madrid incluyó la cesión de Mateo Kovacic en la operación y convirtió a Courtois en el fichaje más caro de un portero en la historia de la Liga, aunque una ganga en comparación con lo que le costó al Chelsea su sustituto, Kepa, por el que pagó 80 millones al Athletic.

Courtois aterrizó en el Santiago Bernabéu el 9 de agosto para su presentación. Inmediatamente se puso a disposición de Julen Lopetegui, pero los inicios no fueron fáciles. El vasco mantuvo a Keylor Navas los dos primeros partidos de Liga mientras el belga cogía ritmo. Atento al ecosistema del vestuario, pero presionado por el afán de la directiva de ver cuanto antes a su fichaje estrella sobre el césped, le alistó por primera vez ante el Leganés en la tercera jornada. Se convirtió en intocable en el torneo doméstico, del que no ha vuelto a disfrutar el tico desde entonces, pero quedó relegado al banco en la Champions, donde el ex del Levante retuvo el puesto frente a la Roma, el CSKA de Moscú y el Viktoria Pilsen. Pleno de Keylor en las tres citas continentales que resistió Lopetegui.

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El relevo en el banquillo vino acompañado sin embargo de un giro en la portería. Solari alistó a Courtois en Pilsen y le entregó también la Champions, como deseaban en los despachos. Su compañero quedó relegado a la Copa.

Crítico

Courtois ha respondido a la confianza del rosarino convirtiéndose en uno de los sostenes de su buen inicio como técnico del Madrid, al menos en lo tocante a resultados ya que el juego, como expuso el sufrimiento ante el colista, sigue sin convencer. Aliado también con la suerte –cinco remates al poste de los rivales-, Solari lleva ocho victorias y una derrota en nueve partidos, superando los comienzos del resto de técnicos del Real Madrid en el presente siglo a excepción de Juande Ramos y Manuel Pellegrini, en una racha que hubiera sido imposible sin las paradas del belga.

Courtois ha dejado intacta su portería en cinco de los siete encuentros en que la ha custodiado desde la llegada de Santiago Solari al banquillo

En Ipurua, Courtois evitó un sonrojo épico del Madrid con un puñado de intervenciones de mérito, ante la Roma negó por dos veces el gol a Justin Kluivert, frente al Valencia se creció ante Santi Mina y Batshuayi y contra el Huesca rozó la heroica con tres manoplas capitales para salvar a su equipo.

«En la primera parte hemos jugado bien, metimos gol rápido y controlamos el partido. Pero en la segunda, con el viento en contra, era muy difícil hacer jugadas, no hemos hecho casi nada y tenemos que mejorar»

«En la primera parte hemos jugado bien, metimos gol rápido y controlamos el partido. Pero en la segunda, con el viento en contra, era muy difícil hacer jugadas, no hemos hecho casi nada y tenemos que mejorar»

Un duelo este último tras el que se mostró crítico con la actuación del Madrid. «En la primera parte hemos jugado bien, metimos gol rápido y controlamos el partido. Pero en la segunda, con el viento en contra, era muy difícil hacer jugadas, no hemos hecho casi nada y tenemos que mejorar», manifestó Courtois, que apuntó a la dificultad de sus compañeros para hilvanar combinaciones como causa del sufrimiento blanco. «No tuvimos la pelota y cuando no la tienes es difícil hacer daño», abundó pese a la complacencia con que se expresaba mientras tanto Solari. «No ha sido un partido para enmarcar, pero si uno quiere conseguir la Liga hay que ganar estos partidos. Hemos conseguido los tres puntos, que era lo importante».