Seguridad

El éxito de la Libertadores, ejemplo para el 1-J

El Wanda Metropolitano, sede de la final de la Champions 2019. /Atlético de Madrid
El Wanda Metropolitano, sede de la final de la Champions 2019. / Atlético de Madrid

Seis meses después de superar con nota el temido examen entre River y Boca, Madrid volverá a blindarse para la final de la Champions

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZMadrid

174 días después de acoger Madrid la final de la Copa Libertadores en el Santiago Bernabéu, la capital albergará el 1 de junio, en el Metropolitano, la segunda final de la historia de la Champions entre equipos ingleses, con el éxito de organización y seguridad del pasado 9 de diciembre como ejemplo a seguir para el partido decisivo entre el Tottenham y el Liverpool. Entonces, hace casi seis meses, los temidos 'barras bravas' de River Plate y Boca Juniors, odiados enemigos y protagonistas de tantos tristes incidentes en su país, pusieron en alerta a las autoridades españolas y obligaron a blindar Madrid con más de 4.000 efectivos, la mitad de ellos agentes de la Policía Nacional, para controlar a 50.000 hinchas argentinos. El despliegue se repetirá para la final de la Liga de Campeones, declarada este jueves por Antiviolencia como «de alto riesgo», aunque en esta ocasión la preocupación no sea de tal dimensión, ya que entre las aficiones de Tottenham y Liverpool no existe la rivalidad tan marcada que representan los radicales de River y Boca y también se puede extraer un lección positiva de la final de 2008 en Moscú, donde se enfrentaron por el gran título europeo el Manchester United y el Chelsea.

También tienen experiencia las fuerzas de seguridad del Estado, Madrid y España, de haber superado con nota no sólo el examen de la histórica final de la Libertadores de 2018, sino también la final de la Liga de Campeones de 2010 en el Bernabéu entre el Inter de Milán y el Bayern de Múnich, cuyos aficionados también tuvieron un cívico comportamiento en la capital antes, durante y después de la disputa del título conquistado entonces por el equipo que dirigía José Mourinho. Mientras que el Bernabéu tiene una capacidad para 81.000 espectadores, el Wanda Metropolitano puede acoger a 68.000 aficionados, y para el 1 de junio se espera la llegada a Madrid de al menos 50.000 británicos, pese a los elevados precios de vuelos, alojamientos y entradas.

Después de que la UEFA haya vendido ya las primeras 4.000 localidades -antes de que se conociesen los finalistas- para seguidores de todo el mundo a través de internet, 17.000 son destinadas al Tottenham y otras 17.000 al Liverpool, con un coste de 70, 180, 450 y 600 euros por entrada. Además, volar desde Inglaterra a España y viceversa cuesta actualmente, como mínimo, 1.200 euros, y para conseguir una habitación en Madrid para el 1-J ahora hay que pagar al menos otro 600 euros de media por noche, y en habitaciones compartidas con varias personas.

Más de un hotel de la capital, de cuatro estrellas, llega a pedir a un mes de la final 5.500 euros por una habitación doble, e incluso en un hostal el precio alcanza los 1.500 euros. Antes de saberse que el Liverpool y el Tottenham darían la vuelta a sus eliminatorias ante el Barça y el Ajax, respectivamente, agencias y aficionados ya ofrecían hasta 900 euros por alquilar durante tres días, el fin de semana de la final, una casa en el centro de Madrid. Tras conocerse que los equipos que lucharán por la corona europea serán ingleses, el precio que los hinchas británicos están dispuestos a pagar aumenta de forma considerable, y seguirá en ascenso según se vaya acercando el 1-J.

'Hooligans' sin entrada

Cientos de 'hooligans' están también habituados a viajar a las sedes de grandes acontecimientos deportivos aunque no dispongan de localidades, para intentar conseguir entradas el mismo día del partido o, en caso de ver frustradas sus expectativas, vivir el ambiente en la misma ciudad como pasó en Marsella durante la Euro 2016 o en el España-Inglaterra de Liga de Naciones del pasado mes de octubre, donde algunos radicales cometieron destrozos y provocaron altercados de orden público la noche previa. Madrid es siempre muy atractiva para los hinchas británicos (los del Tottenham tienen un gran recuerdo de su visita en 2017 mientras que algunos hinchas red tuvieron un incidente con la policía local en 2014), con precios en comida y bebida muy inferiores a los que tuvieron que pagar los seguidores del United y el Chelsea hace once años en la capital rusa para asistir a una entonces inédita final inglesa.

Sin embargo, las autoridades intentarán impedir la entrada en territorio español a los hinchas que no dispongan de entrada, y el máximo organismo futbolístico europeo insiste en que, aparte de las que se hayan comprado a través de UEFA.com, «los sitios web de venta de entradas que gestionan terceros y las plataformas de venta secundarias no tienen autorización y ninguna entrada adquirida en esos sitios es válida y no proporcionará acceso al estadio». Es decir, que con 34.000 entradas para los finalistas y otras 4.000 ya asignadas, «el resto serán para el comité organizador local, la UEFA y las federaciones nacionales, patrocinadores comerciales y medios de comunicación».

Entre los principales patrocinadores se encuentra el Banco Santander, que contará con 1.000 voluntarios para ayudar a los aficionados que acudan a Madrid distribuyendo mapas e informando a los hinchas, que también podrán usar varias sucursales -dos de ellas convertidas en un work café- como punto de encuentro e información, donde además podrán cargar el móvil y usar wifi. Además, habrá autobuses turísticos que pasarán por los puntos más destacados de la ciudad, como la Plaza Mayor, donde habrá un stand para una experiencia inmersiva de la competición de 360 grados.