Final

Un talismán en la Champions

Sergio Ramos (d), junto a Marcelo y Salah. / Phil Noble (Reuters) I Atlas

Desde que se enfundó el brazalete de capitán, Sergio Ramos, que avisa de que están «como miuras», es un seguro a la hora de alzar la 'orejona'

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTEnviado especial a Kiev

«La primera vez es como cuando haces el amor, siempre lo recuerdas. Pero es cierto que después se puede mejorar», comentaba entre las risas de la prensa Sergio Ramos en vísperas de la final de Milán. Dos años antes, el camero había sido el héroe en Lisboa con un gol de cabeza en el descuento que propició la prórroga en la que el Real Madrid liquidaría a un ya exhausto Atlético. «¡Eres el puto amo!», le comentó en aquella ocasión Iker Casillas, tan eufórico como aliviado por una acción que permitió que quedase enterrado su fallo en el tanto de Diego Godín que estuvo a un tris de impedir la conquista de la ansiada 'décima'. Al guardameta de Móstoles le correspondió alzar el título de la Liga de Campeones con el cielo de la capital lusa como testigo y el zaguero ayudándole a coger impulso. Posteriormente le escoltaría también a la hora de ofrecerle el título a la diosa Cibeles. El sevillano tomaba nota del madrileño, consciente de que un día le tocaría a él llevar la voz cantante.

La entrega del testigo se produjo finalmente en el verano de 2015, cuando la marcha del portero al Oporto llevó al central a enfundarse el brazalete de capitán. La Juventus había cercenado en semifinales el sueño del Real Madrid de ser el primer club en revalidar el trofeo en el actual formato de máxima competición continental… aunque en realidad sólo pudo postergarlo.

No tendría que esperar mucho la escuadra merengue para reactivar su exitoso periplo en la Champions. En su primera campaña como capitán, Sergio Ramos volvió a llevarse a la cama a la 'orejona'. Y desde entonces no ha parado de hacerle el amor. Volvieron a tener una cita en Cardiff, la 'duodécima' para el Real Madrid y la 'tercera' para el Casanova de Camas. En Kiev, el también capitán de la selección española, con la que ya conquistó la Eurocopa en el Olímpico como él mismo se encargó de recordar, aspira a mojar de nuevo, la 'cuarta' para él y la 'decimotercera' para su escuadra.

Hambre y ambición

«Todos estamos como miuras», avisó en vísperas del pulso con el Liverpool un Sergio Ramos que volvió a insistir en que la clave de la asiduidad con que el Real Madrid pisa finales en los últimos años es «el hambre y la ambición, al margen del grupo». «No puede haber egos ni problemas fuera de lo deportivo. Aquí siempre hemos tenido un objetivo claro y hemos sabido que todos somos importantes», apuntó el camero, flanqueado en la rueda de prensa por Marcelo. Incidieron ambos en que los éxitos anteriores son cosa del pasado y que lo importante ahora es el presente. «Para mí mañana es la primera Champions. No nos gusta mirar hacia atrás. Ya habrá tiempo para eso y para sacar conclusiones», apuntó el andaluz, que después peloteó en el césped con sus hijos, cuando se le requirió acerca de con qué titulo se quedaría de cuantos ha amarrado.

Sergio Ramos juega con su hijo tras el entrenamiento previo a la final.
Sergio Ramos juega con su hijo tras el entrenamiento previo a la final.

«Este equipo tiene orgullo y hambre de seguir ganando, y más una Champions. Es un privilegio defender el título y hacer historia», comentó en otro momento de su intervención el zaguero, que tras hacerle una muesca al belga Thibaut Courtois en Lisboa y otra al esloveno Jan Oblak en Milán sueña con añadir al alemán Loris Karius a su lista de víctimas en las finales de la Liga de Campeones. De lo que no hay dudas es de que Sergio Ramos, que acumula 113 partidos en el torneo con once dianas, lo dará todo con tal de no perder su condición de talismán. Porque el Madrid, desde que es capitán, se ha aficionado a acostarse con la 'orejona'.

 

Fotos

Vídeos