El Chelsea multa a Kepa con 225.000 euros

Kepa en una imagen del encuentro de ayer. /REUTERS
Kepa en una imagen del encuentro de ayer. / REUTERS

El Chelsea sanciona con el sueldo de una semana al portero, que admite que cometió un «gran error» y se disculpa ante el técnico y sus compañeros

IÑIGO GURRUCHAGALondres

El desplante de Kepa Arrizabalaga a su entrenador en el partido entre el Chelsea y el Manchester City le ha salido al portero más barato de lo que podía temer, a tenor de la profunda indignación que su proceder causó entre los aficionados. Al guardameta de Ondarroa la ha caído una semana de suspensión de sueldo por negarse entre aspavientos a abandonar el terreno de juego cuando Sarri le iba a sustituir, según informó anoche el equipo londinense. Es decir, una multa de 195.000 libras (225.000 euros) que irán a parar a la fundación del club. Una nadería teniendo en cuenta que había quien exigía incluso su traspaso, por indisciplinado.

Kepa ha hecho cuanto ha estado en su mano por evitar que el escándalo fuera a mayores. Este lunes se reunió con Sarri, con Willy Caballero –el compañero que le iba a relevar– y con el resto del equipo y les pidió «disculpas», según informó el Chelsea en un comunicado en el que recogía las declaraciones en inglés del portero. El futbolista insistió en que todo había sido un «malentendido», pero admitió que había cometido «un gran error en la forma que manejé la situación» y pidió perdón también a los aficionados. «Aprenderé de este episodio y aceptaré cualquier castigo o disciplina que el club decida que es apropiado», zanjó.

Durante la jornada de ayer, la Prensa británica coincidió en las críticas a la decisión del ondarrés de negarse a ser cambiado durante la prórroga de la Carabao Cup (Copa de la Liga inglesa) ante el Manchester City –los londinenses perderían el partido en los penaltis–.

«Fue un episodio asombroso, sin precedentes», escribía este lunes Henry Winter en 'The Times'. «El portero más caro del mundo –el club británico pagó 80 millones de euros al Athletic– debe ser castigado por su club. No sólo para que el Chelsea retenga algo de orgullo y la apariencia de orden, sino por el bien general del juego. No debe permitirse que se repita tal sedición, 'hacer un Kepa', como se conocerá a partir de ahora. Entrenadores de base y maestros de escuela temerán que sea copiado».

'The Sun' buceaba en las redes sociales para afirmar en un titular de sus páginas de Deportes que «los hinchas del Chelsea quieren que el club venda a Kepa». Aunque el entrenador del equipo, Maurizio Sarri, y el exportero del Athletic intentaron quitar hierro al incidente, los medios no creen que se puede justificar como un malentendido.

«El motín de Kepa es emblemático del barco de Sarri, que se hunde», escribía Barney Ronay en 'The Guardian'. «Y entonces entró Kepa en escena», prosigue su crónica. «El vestuario del Chelsea ha sido descrito como tóxico, un lugar en el que se avergüenza a los entrenadores, a los que se colocan cepos para ratas. Esto fue suave en comparación. Arrizabalaga diciendo al entrenador que le deje en paz como si fuese un pesado tío suyo».

El veredicto de Alan Shearer, exgoleador internacional y ahora comentarista en la BBC, fue simple: «Kepa ha desautorizado a Sarri». La onda expansiva afecta también al navarro César Azpilicueta, un jugador que se ha ganado la admiración de su hinchada y el brazalete de capitán. Su ausencia en el teatro de la fallida sustitución fue señalada como un fallo imperdonable del internacional español.

Vestuario roto

El Chelsea ha padecido durante años tensiones entre el vestuario y sus entrenadores. John Terry ejerció una influencia en el club superior a la que le correspondía como capitán. Diego Costa se negó a regresar de sus vacaciones hasta que fue vendido al Atlético Madrid. Eden Hazard y su quinta mostraron a sus colegas del Manchester United cómo puede una plantilla librarse de Jose Mourinho.

El propietario del club, Roman Abramovich, está ausente desde que las autoridades británicas le negaron la residencia permanente. La persistencia en sus tácticas de un Sarri teatral, con inglés pobre y fumador contumaz, parece ser rechazada por jugadores importantes y buena parte de los hinchas.

Las imágenes cruzaron fronteras. En Francia, el diario 'L'Equipe' tituló así la secuencia: «Kepa se niega a salir y a Sarri se le saltan los plomos». Ahora, pronostica el periódico, aumentarán la presión sobre el guardameta y el descrédito del entrenador, «más amenazado que nunca».

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