Eneko Jauregi, el vizcaíno que juega en Grecia: «En juveniles pude elegir Athletic o Real, pero Jagoba Arrasate me convenció»

Eneko Jauregi, en un partido./E.C.
Eneko Jauregi, en un partido. / E.C.

El de Muxica se estrenó este pasado fin de semana con el Asteras Tripolis de la Primera División helena

JAVIER BELTRÁN

El vizcaíno Eneko Jauregi (13-7-96) se enroló el 1 de septiembre en el Asteras Tripolis de la Primera División de Grecia. El fornido delantero centro de Muxika, con pasado en las categorías inferiores del Gernika y Real Sociedad, y experiencia en Segunda División (11 partidos en el Córdoba cedido por el Cádiz, que se reserva todavía un 15% de una futura venta) se estrenó el pasado domingo en el estadio del tercer clasificado, el Skoda Xanthi (2-1). Su nuevo equipo, 12º en una liga de 14 equipos con tres derrotas en los tres partidos disputados, está pilotado por el técnico Borja Jiménez -ascendió al Mirandés en verano a Segunda-, y cuenta con multitud de españoles: Marc Fernández, José Luis Valiente, Ángel Martínez, Dani Suárez, Borja Fernández, Xesc Regís, Luis Fernández, Eneko Capilla, Sito Pascual y Adrián Riera. Tras su debut, atiende a EL CORRREO desde su nuevo destino.

-¿Qué tal su estreno en Grecia en un equipo compuesto de hasta once españoles?

-Bien, muy contento, acabo de llegar el último al equipo en una plantilla con 28 jugadores. Está bien el poder entrar ya en convocatoria la pasada semana y poder disputar los primeros minutos, ya que somos muchos. Lo malo fue que el equipo perdía otra vez. Necesitamos la victoria como el comer.

-¿Qué se siente al debutar en Primera?

-Es la primera piedra para consolidarse en el fútbol profesional. Siempre hay una primera vez y a ver si seguimos en este camino. La plantilla tiene muy buen nivel, pero somos muchos y para trabajar en el día a día no es tan fácil. Hay muchas variantes y el nivel en general es muy bueno.

-¿Por qué la aventura en Grecia?

-El venir a Grecia estuvo presente todo el mercado de verano y mi agente estuvo en contacto con el míster. Teníamos bastantes cosas en España en Segunda División, pero este proyecto y el tener esa confianza del entrenador fueron las razones que me hicieron tomar esta decisión. Al principio te da un poco de respeto salir de tu entorno, pero lo afronté con muchas ganas desde el primer momento.

-¿Qué le pide su nuevo entrenador?

-Me pide trabajo, en los momentos que me dé la oportunidad, hacerlo a máximo nivel para ayudar al equipo y competir sobre todo.

-¿Qué retos se marca?

-Asentarme en el equipo lo antes posible y, el fin de semana, competir y jugar lo máximo posible en una competición muy interesante.

-El Athletic quiso apostar por usted de manera decidida en juveniles...

-El Athletic es el equipo de casa, de Bizkaia, donde siempre había jugado. En juveniles tuve la oportunidad de jugar en Lezama. Eran la Real y el Athletic los que me pretendían para firmar. En Zubieta tuve a Jagoba Arrasate como entrenador; el fue quien me recibió y me enseñó todo aquello. Fue un hombre importante para tomar esa decisión de firmar por la Real. Además, en el Athletic estaban muchos delanteros: Guruzeta, Villalibre, Santamaría..., había que elegir entre los dos, y Arrasate me convenció.

-Pudo tener de compañero a Asier Villalibre en el Athletic y en Grecia...

-Sí, pudo ser en ese juvenil del Athletic y esta temporada en el Asteras, por lo que pude leer... A él lo conozco desde pequeño, he estudiado en el mismo instituto que Asier, yo soy de Muxika y él de Gernika, y te conoces.

-¿Qué balance hace de su paso como cedido del Cádiz en el Córdoba y en el filial del Levante?

-En el Córdoba, a nivel de aprendizaje. Era un chico de 20 años, coincidí con gente con mucha experiencia incluso de Primera División, con mucha fuerza tanto dentro como fuera del campo. Me ayudaron mucho a crecer, a ver el fútbol de otra manera. Estaba, para mí, el mejor delantero de la categoría, que era Sergi Guardiola, y de él aprendí muchísimo. No tuve mucho protagonismo de inicio en los partidos, pero me llevo una buena imagen de esos meses. Me hice mejor persona y maduré muchísimo. En el Levante fue una apuesta fuerte la que hicieron por mí. En el primer partido marqué, todo parecía muy bonito, pero en el segundo todo se torció con la mala suerte de que un compañero se cayó encima de mi tobillo y estuve tres meses parado. No llegué a alcanzar mi mejor momento físicamente, y aunque entrenaba con el primer equipo, no me encontraba al cien por cien.

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