Valverde merece una oportunidad

Valverde, en pleno esfuerzo./Afp
Valverde, en pleno esfuerzo. / Afp

Pinot gana en los Lagos, donde el murciano se sacrifica por Nairo pese a tener fuerzas para aspirar a todo

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑALagos de Covadonga

Cuando Simon Yates lanzó su primer ataque, Nairo Quintana no miró hacia delante, hacia el rival, sino hacia atrás. Buscaba cobijo en Valverde. Cuando el que aceleró fue 'Supermán' López, Quintana volvió a girarse. «¡Dale! ¡Dale!», le pidió, casi le suplicó, a Valverde. El murciano, estrujado por tanta generosidad, se dio media docena de pedaladas de tregua. «Acababa de cogerles y tenía que tomar aire», dijo. En cuanto rellenó los pulmones arrastró a Nairo. Leal Valverde. Así cogió a Yates y así casi atrapó a López, que entró con un par de segundos de renta y a 28 segundos del vencedor en los Lagos de Covadonga, el francés Thibaut Pinot.

El galo ya tiene en su palmarés el Alpe d'Huez y esta montaña asturiana. Las dos cumbres mediáticas. Pinot aplicó su método, valiente, al ataque. Es la manera más emocionante de ganar, la mejor. También Yates, el líder, apretó porque quería consolidar su posición. En cambio, Quintana corre sin mirar hacia delante. Ve el ciclismo a través del retrovisor. Y ahí, siempre a mano, aparece Valverde, su ángel de la guarda, su gregario y, a la vez, su víctima.

Valverde vale más que eso. Tras Pinot, que rentabilizó la vigilancia entre los favoritos y se largó a seis kilómetros de la cima, el murciano convirtió su viejo cuerpo en una goma. Tiraba de Quintana, pagaba el esfuerzo, se quedaba cuando López o Yates arremetían, se recuperaba, los atrapaba y, de inmediato, se ponía al servicio de Quintana, siempre con el ojo en el retrovisor. A Nairo le vendrían mejor los ojos en el cogote. Aun así, Valverde contuvo a Yates y llegó pegado a López. Incluso entró con unos metros sobre Enric Mas, Quintana y Kruijswijk. Todos tan juntos. En la general, Yates le lleva 26 segundos a Valverde, que el martes en la contrarreloj podría incluso colocarse como líder. Tercero es el dueño del murciano, Quintana, a 33 segundos. Tras ellos están López (a 43s), Kruijswijk (a 1.24), la revelación Mas (a 1.55), Pinot (a 2.10), Urán (a 2.22) y Ion Izagirre (a 3.03). «Es probable que esta Vuelta se resuelva en la contrarreloj del martes», avisó Yates. Teme más a Valverde que a Nairo. Al que mira hacia delante.

Bajo la niebla que se adueñó de los Lagos de Covadonga se vio con claridad que Valverde, el interminable Valverde, merece la oportunidad de ir a por esta Vuelta. El líder de Valverde, el colombiano Quintana, no puede con el líder de la carrera, Yates. Tampoco puede Nairo con su sombra, 'Supermán' López. La falta de pegada de Quintana destapa la opción de Valverde. Afortunadamente para el murciano, en la contrarreloj de Torrelavega no tendrá que tirar de su patrón. Al fin podrá correr para él. Va a tener que ser el líder de la Vuelta antes de ser el líder del Movistar.

Valiente García Cortina

La gran etapa de esta edición, la de los Lagos, quedó nublada. La nube rasa no dejó ver la bella panorámica que se expande desde la cima del Fito, que se subía dos veces. Dos estocadas antes de entrar a matar en los Lagos. El último mohicano de la fuga, Iván García Cortina, se regaló pasar solo junto a la Virgen de Covadonga, la 'Santina'. Es asturiano, joven, fuerte y valiente. Con unos huevos así hará una gran tortilla. El Astana, el equipo del colombiano López, no le dejó llegar hasta arriba. A López le llaman 'Supermán'. Quiso serlo antes de llegar al tramo de la Huesera.

Cuando 'Supermán' ni conocía a Quintana, ya le perseguía. A cada carrera que acudía le recordaban que el récord de la prueba lo tenía un tal Nairo. López escuchaba el nombre de aquel rival cuatro años mayor y batía la plusmarca. Iba tapando la huella de un enemigo al que ni ponía cara. Nació para enterrarle. López es el clon de Quintana. Los dos nacieron un 4 de febrero. 'Supermán' tiene 24 años, por 28 de Nairo. Los dos dieron su primera pedalada muy tarde, con 15 años, y para ir y volver a la escuela. Los dos son de Boyacá, el altiplano colombiano. Crecieron sin oxígeno, a más de 2.500 metros de altitud. Los dos ganaron el Tour del Porvenir. Primero fue Quintana, en 2010, y luego López, en 2014. 'Supermán' sigue el rastro de un rival al que ahora ya conoce. Dicen los números que todo, hasta nacer, lo hace cuatro años después. Quintana se llevó su primera gran Vuelta, el Giro, en 2014. Esta Vuelta se celebra a cuatro años de distancia.

Pero ni están solos ni Quintana es lo que era hace cuatro temporadas. A Nairo parece que le quedan fuerzas solo para vigilar: a López y a Yates. Pero no para neutralizarles. De eso, y también de salir a por la revelación de la Vuelta, Enric Mas, se encargó siempre Valverde, su chico para todo. El velo nublado de los Lagos dejó en duda la clasificación de la carrera, tan apretada aún. Yates, que se hundió en el pasado Giro cuando era el líder, siente que ahora encaja mejor en ese papel: «Tengo confianza en mí». El rival que más se le acerca, Valverde, repite que está «bien». «Estoy ahí. La contrarreloj de Torrelavega no me viene mal». Ni a Kruijswijk. Ni a Mas. Peor, en principio, les va a Yates, López y a Quintana, que en esos 32 kilómetros del martes tendrá que mirar solo hacia delante. Detrás no estará Valverde para rescatarle. Con 38 años, diez más que Nairo, el murciano disfrutará de esos 40 minutos de libertad para reclamar lo que merece.

Valverde se alegra del crecimiento de Mas

J. G. P. Lagos de Covadonga

Camino de las dos décadas en activo, Alejandro Valverde sigue sorprendiendo incluso a su equipo. Con dos semanas de la Vuelta ya cumplidas, está por delante de su líder, Nairo Quintana. Y continúa a sus órdenes. La etapa de los Lagos era la más difícil para él y la superó. Llegó con todos los candidatos. «He vuelto a entrar con los mejores. El Astana ha marcado una velocidad tremenda y ha puesto las cosas difíciles. López ha arrancado de lejos y ha hecho mucho daño», relató. Tan mayor ya y, sin embargo, fue su ascenso «más rápido» a los Lagos. Rejuvenecido.

«Ni Nairo ni yo hemos perdido tiempo», sacó como conclusión. Prefería ver la botella medio llena. «Nuestro rival es Yates. Es el más fuerte», apuntó. Y también señaló a Enric Mas. Hizo una rima involuntaria con el apellido del ciclista mallorquín: «Enric va a más. Y me alegro de verle tan arriba». Mas es de otro equipo, pero representa la llegada de una nueva camada al ciclismo español.

El corredor balear crece a saltos. En los Lagos, Enric Mas relucía: «Hace dos años veía esta etapa por la televisión. Y ahora estoy dentro», decía. Entró el sexto en la meta. Ya tutea a ciclistas como Valverde, que casi le dobla la edad. El murciano, por cierto, dejó caer un deseo: «Ojalá me salga una buena contrarreloj» Le lanzaría a por la Vuelta, una carrera que ganó en 2009, cuando tenía 30 años, siete más que hoy Mas.

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