Vuelta a España

Petilli ya está recuperado

Petilli, con una ceja suturada, la cara amoratada y algún diente menos. /
Petilli, con una ceja suturada, la cara amoratada y algún diente menos.

El italiano del equipo UAE sufrió una escalofriante caída en la décima etapa de la Vuelta

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

«Una caída estúpida y una consecuencia tremenda». Así resume Simone Petilli la caída que el martes conmocionó a toda la Vuelta. La imagen del corredor italiano del UAE tirado en el suelo, sin respiración y con convulsiones, alarmó a toda la caravana de la décima etapa, con final en Bermillo de Sayago. La actuación de Mikel Martínez y José Blázquez, médicos de la Vuelta, resolvió la situación. El ciclista fue trasladado al hospital de Zamora, donde un escáner descartó cualquier daño cerebral. Por la noche ya estaba con su equipo en el Parador de la Puebla de Sanabria (Zamora).

Petilli es atendido en el suelo nada más caerse.
Petilli es atendido en el suelo nada más caerse. / TVE

Y esta mañana ha desayunado con sus compañeros. Ha aparecido en el comedor del hotel con vendas en el rostro y los cortes que le dejó el accidente. «He dormido bastante bien», ha dicho. Queda el susto. «Cuando despertó en la ambulancia creía que estaba en el Giro de Lombardía, donde se cayó el año pasado», ha comentado Josean Fernández, 'Matxin', su director. Enseguida, Petilli reaccionó y se dio cuenta de lo que le había sucedido. Pasada la alarma, el joven corredor italiano permanecerá un día más en la caravana de la Vuelta y mañana regresará a su casa, con una ceja suturada, la cara amoratada y algún diente menos, pero totalmente dispuesto a retomar su carrera deportiva.

La brutal caída se produjo en la etapa que, como dijo Valverde, había sido «la más cómoda». Pero, como también advierten los viejos ciclistas, en este deporte hay que ponerse siempre en lo peor. Y pasó. Petilli se fue al suelo. El belga Wallays se dio de lleno con él. Wallays, dolorido, agarró la bici y siguió. Petilli, como un muñeco sin pilas, permanecía sobre el asfalto, desarticulado. El impacto le había cortado la respiración. Convulsiones. Alarma. Los médicos de la Vuelta actuaron en un chasquido. Recurrieron al tubo de Guedel, ese desatascador de tráqueas que tantas vidas ha devuelto. Tras el primer escalofrío y el susto al comprobar que le faltaba la respiración, la tensión bajó. Petilli estaba a salvo.

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