Paseo triunfal para Roglic hasta el podio de Madrid

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La Vuelta termina con un etapa breve y plana destinada al sprint y a celebrar el triunfo del esloveno

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Los organizadores de carreras prefieren terminar las vueltas con una contrarreloj o una gran etapa de montaña. Pero hay que hacer concesiones. El Tour acaba desde hace mucho tiempo en París, tras una jornada dedicada a festejar el triunfo del ganador. El Giro y la Vuelta también suelen hacerlo así. Como hoy. Los 106 kilómetros entre Fuenlabrada y el corazón de Madrid serán un paseo triunfal para Primoz Roglic, el primer esloveno que gana esta carrera, y para los otros dos ocupantes del podio, el cuarentón Alejandro Valverde y el veinteañero Tadej Pogacar, esloveno como Roglic.

El resto será algún intento de fuga y, probablemente, un sprint. Aún quedan velocistas. La etapa acabará, tras la carrera femenina, sobre las ocho de la tarde, con las últimas luces del día. Y verá el desfile por el podido del francés Bouchard, rey de la montaña; de Pogacar, mejor joven; de Roglic, el más regular, y del Movistar, el ganador de la clasificación por equipos.