El monte Arraiz decidirá la etapa de Bilbao en la Vuelta 2019

Será el monte Arraiz el que abra las puertas de la ciudad./Borja Agudo
Será el monte Arraiz el que abra las puertas de la ciudad. / Borja Agudo

Guillén encargó a Laiseka buscar un final espectacular y el exciclista encontró esta cuesta a dos pasos del centro

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

«Roberto, búscame una ruta alternativa, algo que sorprenda en la llegada a Bilbao». Eso le pidió Javier Guillén, director de la Vuelta, al exciclista Roberto Laiseka, uno de sus colaboradores. Y el ganador en Luz Ardiden se puso a buscar. Bilbao está rodeada de colinas. Decenas de cuestas. Desconocidas para el ciclismo. Laiseka cogió el coche y comenzó a rastrear. En el barrio de Rekalde halló el tesoro: la subida a Arraiz, una montaña rizada con viñedos a dos pasos del centro. «Nunca había pasado por ahí», confiesa. Le sorprendió su dureza: casi dos kilómetros con rampas que se arriman al 20%. Arriba, como premio, la vista se abisma sobre la ciudad. Arraiz será el 5 septiembre, en la decimosegunda etapa de la Vuelta 2019, el punto clave. Antes se escalarán la pared de Urruztimendi, en Fika, y el Vivero por la ladera de Lezama. Desde Arraiz, sólo quedará bajar por Kastrexana y volar desde el Hospital de Basurto hasta la Gran Vía de Bilbao, otra vez capital ciclista.

La revista 'La Bicicleta' recogió a finales del siglo XIX aquellas primeras pedaladas en las calles de Bilbao: «En la deliciosas mañanas de abril de 1885 veíanse en el pintoresco paseo del Campo de Volantín los primeros aficionados al velocípedo. Reuníanse unos ocho intrépidos velocipedistas con una o dos máquinas si así pudieran llamarse, por lo deterioradas que estaban, y guardábase riguroso turno para montar». A esos pioneros les sostenían durante los primeros metros; luego, les soltaban, libres... Y, claro, acababan arrollando «a algún incauto que acertaba a pasar por aquellos lugares».

Calendario y recorrido de la Vuelta España 2019.
Calendario y recorrido de la Vuelta España 2019.

El ciclismo fue primero una novedad. Cosa de curiosos. Hasta que entró a formar parte del paisaje sentimental de la villa y del resto de Euskadi. Surgieron carreras, entre ellas, la Vuelta a España, que fijó en Bilbao una de sus residencias habituales, sobre todo cuando la prueba fue organizada por EL CORREO. Los mitos del pelotón internacional cruzaron espadas en Sollube, Urkiola y Orduña. Fotos de Anquetil, Bahamontes, Loroño, Merckx, Ocaña, Poulidor, Fuente... En 2011, tras más de tres décadas de ausencia, la ronda española regresó a la capital vizcaína y asistió a una fiesta, la victoria de Igor Antón vestido de naranja. La Vuelta repitió final bilbaíno en 2016, con triunfo del belga Keukeleire. Y volverá a principios de septiembre de 2019. Esta vez será el monte Arraiz el que abra la puertas de la ciudad.

La jornada estará ubicada entre la contrarreloj de Pau, el paso por Navarra y el viaje hacia los Machucos y Asturias. En el ecuador de la Vuelta. Guillén quería un final en Bilbao hecho para el espectáculo. Ya lo tiene. Tras partir ese día desde el Circuito de Los Arcos (Navarra), el recorrido (175 kilómetros) pasará a Álava, subirá Azazeta y entrará en Bizkaia por Dima. Pisará Igorre, Lemoa y Erletxes antes de tirar hacia Larrabetzu. En Fika, los ciclistas se toparán con la cuesta de Urruztimendi. Vertical. Dos kilómetros para retorcerse con tramos del 20% antes de bajar a Lezama. Sin pausa espera el Vivero, que por esta vertiente solía ser sede del campeonato provicial de ciclismo amateur. En la cima, el viejo parque de atracciones da inicio al descenso hasta Enekuri y Bilbao. «Por ahí las vistas son increíbles», destaca Laiseka, los ojos de Guillén para diseñar este itinerario.

Perfil de la etapa que acaba en Bilbao.
Perfil de la etapa que acaba en Bilbao. / GONZALO DE LAS HERAS

La capital acogerá al pelotón, que verá junto a una audiencia millonaria las mejores fachadas de la ciudad. Y en Rekalde la Vuelta descubrirá Arraiz. Las cepas de txakoli. El mundo rural pegado a la urbe. Imagen de campo con la Torre Iberdrola y el anillo de San Mamés al fondo. «La primera vez que subí ni me lo creía. No he imaginaba que había una cuesta así tan cerca. Arriba hay un restaurante gallego. Paré y le pregunté al dueño, porque justo allí hay un tramo que habrá que asfaltar», relata Laiseka. Son apenas 300 metros. Al Ayuntamiento, como a Guillén, «le encantó» la propuesta de Arraiz. Así que habrá asfalto en septiembre para bajar por la fábrica de Beyena hasta Basurto, entrar por el Sagrado Corazón y, en sentido contrario al de ediciones anteriores, terminar en la Gran Vía. «Las imágenes van a ser espectaculares», pronostica Laiseka, el primer sorprendido por el atractivo de Arraiz. «Como mucho llegará un grupo de veinte para disputar la victoria».