Entre Getxo y Oiz, la Vuelta cuenta la historia de Bizkaia

El Oiz ha mejorado alguno de los tramos de cemento para La Vuelta./Maika Salguero
El Oiz ha mejorado alguno de los tramos de cemento para La Vuelta. / Maika Salguero

La ronda pasa por las mejores postales del territorio y descubre un final espectacular donde se jugará la carrera

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

La Vuelta regresa a casa. Durante las casi tres décadas que el diario EL CORREO organizó la carrera, Euskadi fue el centro de la prueba. En esa memoria en blanco y negro están grabados pedazos de la geografía vasca: Sollube, Urkiola, Jaizkibel, Herrera, Orduña... Tras más de treinta años de ausencia, la Vuelva volvió en 2011. Y se reencontró con su mejor público. Nunca había disfrutado de un final de etapa con semejante volumen. Las cunetas de la Gran Vía bilbaína tronaron al ver levantar los brazos a Igor Antón, vestido con el maillot naranja del Euskaltel-Euskadi. Desde entonces, las carreteras vascas se han hecho habituales en el itinerario de la ronda. Esta edición ha reservado para Bizkaia una de las jornadas clave. Yates, Valverde, Quintana, López, Kruijswijk y Mas se jugarán los cajones del podio sobre un tapete verde y azul de 157 kilómetros donde está escrita la historia de esta tierra.

La decimoséptima etapa, con salida en Getxo y final en el Balcón de Bizkaia (monte Oiz), será retransmitida íntegramente por TVE. Algo excepcional. Cuando el realizador de la cadena televisiva vio el recorrido, dijo: «Es que más que una etapa de ciclismo, se puede rodar un documental». Hace un año, en la jornada de descanso de la Vuelta en Logroño, miembros de la Diputación de Bizkaia se reunieron con Javier Guillén, director de la carrera. Le expusieron su proyecto. Querían un etapa convertida en un relato. Que tuviera mar y montaña. Que empezara en el Neguri de la burguesía, pasara por las minas de la Margen Izquierda, mostrara el nuevo Bilbao del Guggenheim y enseñara al mundo la belleza de la costa. El colofón tenía que estar a la altura. ¿Dónde coronar ese documental a pedales?

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Rampas del 23%

Igor Camaño, hermano del exciclista del Euskaltel y el Phonak, es el jefe de gabinete del diputado general, Unai Rementeria. Cicloturista de largo aliento, se fijó en el monte Oiz, una montaña que domina el territorio. Bizkaia está repleta de cuestas, pero casi todas son breves. Oiz está más arriba. Los ciclistas suelen acudir a la ladera que sube desde Durango para entrenarse sobre este camino de hormigón. Por ahí, el puerto es largo, aunque no tan duro. Hacía falta algo más, algo del 'estilo Vuelta'. Una pared. Y había una. Justo por otra vertiente, la que viene desde Munitibar y se asoma al mirador del Balcón de Bizkaia. Desde ahí parte una carretera de hormigón, ahora asfaltada, que es utilizada por los camioneros que acarrean leña. Apenas se veían cicloturistas. Demasiado vertical. Los últimos 4 kilómetros retan con rampas del 23%.

Las obras de asfaltado se completaron la semana pasada.
Las obras de asfaltado se completaron la semana pasada. / E. C.

Aquello encajaba en el diseño de la Diputación y le iba como un guante a la Vuelta. Fernando Escartín y Paco Giner, los responsables del recorrido de la carrera, no tuvieron ninguna duda. Era un etapa redonda. Lo tenía todo: salida multitudinaria en el Puerto Deportivo de Getxo, subida a La Arboleda y paso por Portugalete antes de visitar Bilbao y ceñirse a la costa desde Mungia. Las cámaras volarán sobre San Juan de Gaztelugatxe, escenario de la serie televisiva 'Juego de Tronos' y reclamo turístico. Y cruzarán Gernika, capital sentimental del territorio, para subir por primera vez al Balcón de Bizkaia. Si el sol acompaña, iluminará una postal panorámica difícil de igualar.

El tramo final de la etapa resume lo que son las carreteras de Euskadi. Arriba y abajo. Derecha e izquierda. Sin pausa, el pelotón ascenderá los altos de Santa Eufemia y Gontzegaraine. Y será entonces cuando la Vuelta descubra a su nuevo mito: Oiz, desde el Balcón de Bizkaia. No llega a la brutalidad del Angliru, pero es más exigente que La Camperona y Les Praeres de Nava. En total, son 7 kilómetros, con una pendiente media del 9,7 % . Los cuatro últimos forman una pared que surca un bosque para alcanzar un cono de praderas verdes donde emergen hileras de aerogeneradores. En los días despejados la vista se abisma. Al alcance están los arenales de Urdaibai y las crestas de los Picos de Europa.

En total, son 7 kilómetros, con una pendiente media del 9,7 % . Los cuatro últimos forman una pared con rampas del 23%

G. DE LAS HERAS | C. ZAFRA

Oiz está lleno de ecos: el 19 de febrero de 1985 un 'Boeing 727' de Iberia se estrelló cerca de la cima y bajo la niebla. Fallecieron las 148 personas que iban a bordo. En aquella fecha, la Vuelta ya había dejado de rodar por Euskadi. Cuestiones políticas le cerraron el paso. Regresó en 2011 y llenó de aplausos e ikurriñas las cunetas del Vivero. Volvió a Urkiola, a Arrate... A casa. A esa familia de montañas por las que pasaron Coppi, Anquetil, Bahamontes, Loroño, Merckx, Ocaña y Fuente, se suma ahora el monte Oiz, alfombrado con una capa de asfalto para disfrutar de la gran fiesta del ciclismo vizcaíno. Bizkaia y Bilbao mostrarán al 'planeta ciclista' imágenes dignas del Tour. De eso se trata también. De que un día, pronto, la capital vizcaína ingrese en la historia de la Grande Boucle.

«Un día especial»

A la etapa solo le falta ponerle un nombre, el del ganador. Es un botín preciado. La lista de participantes de la Vuelta está llena de corredores locales. Omar Fraile y Pello Bilbao tienen motor para ir a por esta cima, aunque quizá no tengan permiso. En su equipo, el Astana, buscan una pieza mayor: meter a 'Supermán' López en el podio. Eso maniata a los dos ciclistas vizcaínos. De Bilbao es Jonathan Lastra (Caja Rural), atrevido, habitual en las fugas y motivado, como Mikel Bizkarra, que ha crecido entre Urkiola y Oiz. Su equipo, el Euskadi-Murias, viene de ganar en la Camperona con Óscar Rodríguez. «Es un día muy especial para nosotros; el más especial. Lo vamos a disfrutar», asegura Bizkarra.

Y de cerca, de Galdakao, es Igor Antón, el vencedor en la Gran Vía de Bilbao tras aquella fuga con Bruseghin y Verdugo en la Vuelta de 2011. «He ganado en la capital del mundo», declaró aquella tarde. Al regresar a Euskadi, la Vuelta comenzó a recuperar su memoria perdida. Nunca como ese día la ronda española se pareció tanto al Tour. Euskadi le sienta bien a la Vuelta, que está a punto de descubrir otro lugar de culto: el monte Oiz, el Balcón desde el que se puede leer toda la historia de Bizkaia

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