La etapa más larga hace de puente hacia la sierra

Sam Bennet celebra su victoria de Oviedo. /EFE
Sam Bennet celebra su victoria de Oviedo. / EFE

Los favoritos guardarán fuerzas y los velocistas tratarán de evitar las fugas

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑAAranda de Duero

El tesoro de Aranda de Duero está escondido bajo tierra. Sus bodegas. Desde aquí, en la superficie, parte la decimoséptima etapa de la Vuelta, la más larga, con 219 kilómetros. Le meta espera en Guadalajara tras un recorrido sin puertos. Colocar una jornada así ha sido la elección de la ronda para unir las montañas asturianas con los picos de la sierra de Guadarrama que serán protagonistas el jueves.

Si las condiciones meteorológicas, la lluvia y el viento, no cambian el guion, la de mañana parece una jornada para que una fuga luche a muerte contra los equipos con velocistas. El Bora del irlandés Sam Bennett, con dos victorias, ha sido el dominador. El alavés Aberasturi, que se vio implicado en la caída que rompió el último sprint, buscará un hueco para meterse entre los trenes de las grandes escuadras.

Roglic, Valverde, Pogacar y López se mirarán de reojo. Anda el tiempo revuelto. Una ráfaga de viento puede ser como la chispa en un polvorín. Correrán para evitar los descuidos y, si pueden, aprovechar el despiste ajeno. Su cita es un día después en las rampas de Navacerrada, Morcuera y Cotos. En un recorrido por esa sierra Tom Dumoulin perdió la Vuelta en 2015 ante el Astana de Fabio Aru, bien respaldado por Mikel Landa y Luis León Sánchez.