La Vuelta

«Soy un 'currela'», se define el guipuzcoano

«Soy un 'currela'», se define el guipuzcoano

«Ya son varios años llegando a septiembre sin tener el futuro asegurado», lamenta el guipuzcoano ganador de la etapa en Urdax

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Ciclista de pico y pala. «Yo soy un currela», se define Mikel Iturria (Urnieta, 27 años). Sostuvo su fuga y llegó a Urdax con 6 segundos de ventaja sobre el bilbaíno Jonathan Lastra, Craddock, Howson y Bidard. A los ciclistas como Iturria, de largo aliento pero sin reprís, les cuesta llegar al pelotón profesional. No tienen currículo. Son los que siempre están ahí, cerca del que levanta los brazos. Vivió la desaparición de la estructura del Euskaltel y vive ahora la incertidumbre sobre el futuro del Euskadi-Murias, que ha dado libertad a sus corredores para que se busquen la vida. «Ya son varios años llegando a septiembre sin tener el futuro asegurado», lamentó. «Sería una pena que desapareciera este equipo», añadió.

Y por ahora no tiene garantizada la continuidad. Sin apoyo de las instituciones vascas, lleva tiempo buscando patrocinio en otros territorios. Hay, dicen, negociaciones avanzadas, pero no llega la ansiada firma del acuerdo. En el Murias confían en que el triunfo de Iturria abra alguna puerta. «Este es un equipo combativo», dijo este miércoles en la meta su mánager, Jon Odriozola. Lleva años resistiendo con este proyecto a hombros.

Y eso, aguantar, fue la clave del triunfo. «En un repecho al final he visto que tenía a los otros cerca. Ufff. Pensaba que me cogían. He mirado la pantalla que hay en la meta y he visto que iba solo. Ahí me he sentido ganador. Ha sido agónico», contó. Iba hacia su bautizo, la primera victoria. «Mi misión en esta Vuelta es ayudar a Óscar Rodríguez. Pero en esta etapa tenía libertad. Ganar era un sueño. Tengo que volver a verlo en la tele para creerlo», bromeó. El bilbaíno Jonathan Lastra, segundo en la meta, no le alcanzó. «No es fácil ganar», dijo. Bien lo sabe Iturria.