Veto a un club cicloturista de actores porno

El equipo 'Porn Pedallers Cycling Club'./Twitter
El equipo 'Porn Pedallers Cycling Club'. / Twitter

La Federación británica les ha retirado la licencia porque su publicidad va contra la imagen del deporte

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

«El ciclismo es para todos», reclaman los miembros del club ciclista británico 'Porn Pedallers Cycling Club', compuesto por actores y trabajadores de la industria dedicada a la pornografía. El máximo organismo del ciclismo en Gran Bretaña, el Brithish Cycling, ha revocado la licencia que tenía ese equipo para participar en pruebas populares, tanto nacionales como internacionles. Según el organismo, este club ciclista choca con la norma 1.1.089 del reglamento de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Ese artículo determina que «ninguna marca de tabaco, bebida alcohólica, pornografía o cualquier producto que pueda dañar la imagen de la UCI o del ciclismo puede estar asociada directa o indirectamente con la posesión de una licencia».

La British Cycling no quiere que el término 'pornografía' aparezca relacionado con el deporte. En sus maillots, los componentes del grupo cicloturista llevan publicidad de 'Television X', una cadena que emite programas para adultos. El dueño de esa televisión es Chris Ratcliff, también responsable del club cicloturista. La prohibición llegó el martes y el equipo se lanzó a protestar. «Somos un grupo de personas que corre en bicicleta por diversión y para recaudar dinero para causas solidarias». 'Porn Pedalliers' colabora con la asociación 'Terrence Higgins Trust', creada en homenaje a una de las primeras víctimas británica del sida y que recauda fondos para luchar contra las enfermedades de transmisión sexual.

La Federación británica recalca que en ningún caso se trata de una discriminación o de «prejuicios». Simplemente, insiste el organismo, se ha aplicado el reglamento que rige el ciclismo mundial y que comparten otros muchos estamentos deportivos. Para los miembros del club ahora prohibido, esta medida va contra el espíritu anunciado por la UCI en 2017, que abogaba pon un ciclismo sin fronteras, abierto a todos.