Valverde estrena su arcoíris

Valverde entra ganador en la línea de meta./@bettiniphoto
Valverde entra ganador en la línea de meta. / @bettiniphoto

El murciano da otra lección de fuerza y táctica para lograr en la etapa reina del UAE Tour su primera victoria como campeón mundial

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Aunque está a punto de cumplir 39 años, Alejandro Valverde no tiene límites. Ni de edad ni geográficos. Acaba de lograr su primera victoria con el maillot arcoíris de campeón mundial en la cima de Jebel Hafeet, meta de la tercera etapa del Tour de los Emiratos Árabes. En esa subida a una cresta sobre el desierto, el murciano ha ofrecido un curso de sangre fría y talento antes de remontar, atrapar a Roglic, Gaudu y Buchmann, y ejecutarles sobre la raya de esta montaña que hace frontera con Omán. Allí arriba ha desplegado por primera vez su arcoíris. Es un ciclista sin límites.

El UAE Tour es una carrera extraña. Se disputa Sobre un océano de arena regado con petrodólares. Sobra el dinero y escasea el público. Es como pedalear a puerta cerrada en mitad del desierto. Pero el dinero hace de imán para atraer a las estrellas. Un firmamento, incluido el dueño del arcoíris. La etapa, de 180 kilómetros, ha estado controlada por el equipo Jumbo, al servicio de Roglic, el líder de la ronda. Era un recorrido horizontal con una meta cuesta arriba. La cresta de Jebel Hafeet se veía al frente, amenazadora. Diez kilómetros de subida en una carretera pelada y con pinta de autovía. Ni un alma.

El belga De Plus, fiel a Roglic, ha fijado el ritmo. Asfixiante. Y cuando el joven escalador ha reventado, a 4 kilómetros del final, Roglic ha agarrado el mando. Gaudu, Daniel Martin y Buchmann han soportado el pedaleo del esloveno. En una cuesta tan abierta, todos se veían. Valverde, prudente, dejaba hacer a Dumoulin y Zakarin. Sin gastarse. Perro viejo con las piernas de un chaval. A 2 kilómetros, el murciano ha sacado su calculadora. Guardaba en sus músculos dos balas, dos arrancadas. Con la primera ha cazado a Martin, al que ha usado de catapulta. Con la segunda ha dejado atrás al exprimido irlandés y se ha ido a por el trío de cabeza.

Todo cuadraba. Exacto. Valverde se ha pegado a Roglic, Gaudu y Buchmann justo cuando la montaña se terminaba. A tiempo para coger un par de bocanadas de aire y colocarse al frente para elegir trazada en la curva final. Con más de cien victorias en su palmarés, sabe cuál es el camino más corto. Roglic, líder reforzado, y los demás se sabían víctimas del campeón del mundo. Así ha sido. En la cima ocre de Jebel Hafeet, que significa 'montaña vacía', todo se ha llenado con el aro multicolor del arcoíris de Valverde, un mito que sigue.