El Tour llega a Saint-Etienne, la ciudad que vio ganar a Gorospe en 1986

Imagen de la etapa de ayer./EFE
Imagen de la etapa de ayer. / EFE

En aquel Tour marcado por el duelo a muerte en Lemond e Hinault, el vizcaíno se llevó la decimoctava etapa

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

En 1986, Julián Gorospe ya no era aquel ciclista amateur que maravilló. Se había convertido en un buen contrarrelojista, un dorsal fiable para ayudar al líder del Reynolds. La decimoctava etapa, justo después de los Alpes y antes de la decisiva contrarreloj, era perfecta para una fuga. Y Gorospe se largó a 130 kilómetros de Saint-Etienne, con cuatro puertos en el camino. Como dijo su director, José Miguel Echávarri, «Julián adelantó un día la 'crono'». Solo contra todos.

Llegó a tener más de 16 minutos de renta. «Apretaba en el llano porque sabía que en las subidas me iban a recortar tiempo», contó entonces. Así fue. Detrás, en la última cuesta atacó Lucho Herrera. «Pensé que me iba a coger». También se movieron Hinault y Lemond, que compartían el maillot de La Vie Claire, en el descenso final. No se podían ni ver. Un día antes habían firmado la paz en la cima de Alpe d'Huez, pero no fue más que teatro. Lemond vivió todo el Tour acosado por el bretón, que un año antes, cuando ganó su quinta ronda gala, le había prometido ayudarle en 1986. No cumplió. Hinault no estaba preparado para la derrota y puso a prueba hasta el final a su compañero de escuadra. Incluso en aquella etapa y cuesta abajo.

Gorospe resistió y entró como vencedor en Saint-Etienne el 23 de julio. Antes habían ganado etapas en aquella edición Chozas, Serrapio, Cabestany y Pedro Delgado. Saint-Etienne vuelve a ser hoy meta del Tour, en la octava etapa. Y de nuevo está llena de subidas: cinco puertos de segunda categoría y dos de tercera. El Tour ya está en el Macizo Central. Con 200 kilómetros de trazado tras la salida en Macon, será otra jornada que quedará grababa en las piernas de los corredores. Es el recorrido ideal para las emboscadas y, claro, para las fugas protagonizadas por ciclistas de gran nivel.