Un Tour de mucha altura

Raymond Poulidor, Eddy Merckx, Bernadr Hinault y Miguel Indurain, los grandes protagonistas en la presentación./Afp
Raymond Poulidor, Eddy Merckx, Bernadr Hinault y Miguel Indurain, los grandes protagonistas en la presentación. / Afp

La edición de 2019 incluye por primera vez seis cimas con más de 2.000 metros de altitud, tres de ellas entre las cinco metas en subida

FERNANDO ITURRIBARRIACorresponsal. París

Será un Tour de mucha altura. En 2019 la carrera francesa va a subir a lo más alto. Su libro de ruta incluye por primera vez seis cimas de más de 2.000 metros de altitud. Tres de ellas (Tourmalet, Tignes y Val Thorens) forman parte de las cinco metas en subida. La ronda gala acaricia el cielo para desafiar la hegemonía del Sky, ganador de seis de las siete últimas ediciones. Con el kilometraje contra el reloj reducido a la mínima expresión, el itinerario dado a conocer este miércoles en París acumula 30 puertos, más que los 26 de 2018, los 23 de 2017 y los 28 de 2016. El centenario de la creación en 1919 del maillot amarillo se presta para ser un festín de escaladores.

«A más de 2.000 metros te duelen las piernas un montón y te entra una fatiga terrible», ha recordado Miguel Indurain, invitado por la organización a la ceremonia. El coloso navarro ha posado en el escenario con el francés Bernard Hinault y el belga Eddy Merckx, los otros pentacampeones vivos de la prueba ciclista por etapas más importante del mundo.

El galo Jacques Anquetil, el otro socio del selecto club de los cinco, hace tiempo que ingresó en la gloria de los inmortales y el estadounidense Lance Armstrong ha visto borrados por dopaje sus siete triunfos consecutivos entre 1999 y 2005. El británico Chris Froome aspira a anotar su quinta victoria y suceder en el palmarés a Geraint Thomas, su compatriota y compañero de equipo en el todopoderoso Sky.

Salida de Bélgica en homenaje a Merckx

Las etapas del Tour.
Las etapas del Tour. / GONZALO DE LAS HERAS

Con 3.460 kilómetros programados del 6 al 28 de julio, el Tour de 2019 saldrá de Bruselas, patria chica de Merckx, en homenaje al 50º aniversario del último título del caníbal de insaciable apetito de victorias. El campeón belga es el corredor que más veces -111- se ha enfundado el maillot amarillo entre los 271 que lo han vestido desde que lo estrenó el francés Eugène Christophe el 19 de julio de 1919. Había que distinguir al mejor del pelotón con una prenda específica y se eligió el color amarillo del papel en que era editado 'L'Auto', el periódico organizador.

Tras una etapa inaugural por las carreteras de las clásicas flamencas, muro de Grammont incluido, Bélgica también será escenario en la segunda fecha de una contrarreloj por equipos de 27 kilómetros. Idéntica distancia tendrá el único reto individual al cronómetro, previsto en Pau el 19 de julio, centenario de la túnica amarilla, con una cota de un kilómetro al 7% a mitad del recorrido.

La montaña ofrece seis puertos en el Macizo Central, siete en los Vosgos, ocho en los Pirineos y nueve en el tramo decisivo de los Alpes, un festival escalador idóneo para dictar el juicio final. La primera meta en alto llega en la sexta etapa con La Planche des Belles Filles, donde han ganado Froome, Vincenzo Nibali y Fabio Aru. Pero esta vez la subida tendrá un kilómetro añadido sin asfalto y con dos paredes suplementarias con porcentajes superiores al 20%.

Los Pirineos aparecen el 18 de julio con Peyresourde y Hourquette d'Ancizan antes de un prolongado descenso hasta Bagnères de Bigorre. Tras la crono de Pau, la despedida pirenaica tendrá al día siguiente brillante colofón en el Tourmalet. El gigante de 2.115 metros, primera superación de la barrera de los 2.000, será meta por tercera vez en la historia, algo que no sucedía desde que en 2010 se conmemoró el centenario de su primer ascenso con triunfo del luxemburgués Andy Schleck escapado junto a Alberto Contador.

Desde aquí hasta la escalada final de Val Thorens una semana después habrá cinco etapas montañosas en siete jornadas de carrera. La llegada a Foix inaugurará el inédito Prat d'Albis, cerca de doce kilómetros de subida al 6,9% de pendiente media que totalizará ese día 4.700 metros de desnivel positivo.

Los Alpes

La primera cita de la trilogía alpina tendrá, entre Embrun y Valloire, tres subidas por encima de los 2.000 (Vars, Izoard y Gallibier) en poco más de cien kilómetros, lo nunca visto. Al día siguiente se escalará por la vertiente más dura el Iseran, techo de la edición con sus 2.770 metros, antes de finalizar en lo alto de Tignes (2.113 metros) una etapa de 123 kilómetros propicia a la batalla.

La tercera y última fecha en los Alpes culminará en la cumbre de Val Thorens (2.365 metros), tercera meta por encima de los 2.000 por primera vez en los anales del Tour. Esa interminable ascensión de 33 kilómetros al 5,5% de promedio dejará la carrera sentenciada la víspera de la apoteosis en los Campos Elíseos de París, cuando el pelotón de supervivientes rodeará la pirámide del Louvre en su trigésimo aniversario.

«Para ganar el Tour hay que ser buen escalador y en 2019 más que nunca», ha dictaminado su director, Christian Prudhomme, convencido de que «a más de 2.000 metros se producen cambios fisiológicos que alimentan la incertidumbre». «A muy alta altitud la falta de oxígeno va a ser un factor a tener en cuenta por los corredores, que no están acostumbrados a tanta acumulación de ese tipo de esfuerzos», ha corroborado el director deportivo de la carrera, Thierry Gouvenou. Duelen las piernas y la fatiga es terrible. Palabra de Indurain.

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