Saint-Flour y la vaca de David Etxebarria

David Etxebarria celebra en el podium su victoria en la 12ª etapa del Tour 99./
David Etxebarria celebra en el podium su victoria en la 12ª etapa del Tour 99.

La décima etapa, aún en el Macizo Central, parte del pueblo donde ganó el vizcaíno en 1999

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Hay trofeos tan grandes que los vencedores no saben dónde colocarlos. Pero ninguno como 'Nana', la vaca que recibió como premio David Etxebarria por ganar en el Tour de 1999 la etapa con meta en Saint-Flour, punto de partida este lunes de la décima jornada de esta edición, con final en Albi tras 217 kilómetros por un trazado lleno de colinas. A David Etxebarria, que ahora dirige el equipo amateur Eulen, le iban bien los recorridos así. Brilló en clásicas como la Lieja-Bastogne-Lieja y en etapas como aquella de Saint-Flour. Cuatro días más tarde repitió triunfo en la meta de Pau. Son pocos los ciclistas que suman dos victorias en el mismo Tour.

Aquel otoño de 1999, el ciclista vizcaíno del conjunto ONCE volvió a Saint-Flour para recoger su trofeo, hecho de carne. Carne viva. En casa, claro, 'Nana' no le entraba, así que le regaló la vaca a su abuelo. Durante unos cuantos años estuvo pastando en el caserío familiar en Elorrio.

Buen recuerdo. «Esos doscientos últimos metros son indescriptibles, no los cambio por nada», declaró entonces. Aquella era una etapa para las fugas. Todos lo sabían y todos quisieron entrar. David Etxebarria lo consiguió. Y dejó atrás a Elli, Castellblanco, Heulot, Simon y De Wolf en la última subida, Vedrines-Saint-Loup. Venía de ganar la Euskal Bizikleta, pero aquel fue su primer gran día. En el mejor escaparate. «He visto muchas veces en vídeo esas imágenes. Las pongo cuando estoy bajo de moral», repetía años después. Era su reconstituyente. «Fue algo inesperado».

Tras su plácida vida en Elorrio, 'Nana' acabó en el plato. Buenas chuletas. Buen alimento para ciclistas como los de este Tour, que este lunes volverán a estar casi seis horas sobre la piel del Macizo Central antes de disfrutar el martes, al fin, del primer día de descanso. La décima parece una etapa para que los equipos de Matthews y Sagan aten en corto a los escapados. Pero no será fácil en un terreno tan difícil de domar.