Omar Fraile, un 'killer' sobre dos ruedas

Omar Fraile celebra su victoria en el pódium. /EFE
Omar Fraile celebra su victoria en el pódium. / EFE

El ciclista de Santurtzi saca a relucir su instinto ganador y cumple su sueño de lograr un triunfo de etapa en el Tour de Francia

MIKEL GARCÍA

El santurtziarra Omar Fraile no ha podido tener un mejor debut en el Tour de Francia. El vizcaíno que se estrenaba en la Grande Boucle ha logrado la mejor victoria de su era. Se impuso en la meta de Mende, en la pista del aeródromo que donde han ganado leyendas de este deporte como 'Purito' Rodríguez o Laurent Jalabert. Hoy ha sido el día de Omar. En una escapada donde se encontraban lo más selecto del pelotón internacional, el corredor de Astana ha sacado a relucir su olfato ganador una vez más.

Pero la historia de Omar comenzó alejada de las dos ruedas. De hecho como buen santurtziarra sus inicios estuvieron en el remo. Creció con 'La Sotera' como referencia pero con el tiempo la bici llamó su atención. Eso sí no fue la de carretera con la que ahora se ha hecho un nombre. La mountain bike fue su montura durante años. Tanto es así que este mismo año impulsó una escuela ciclista, para colaborar con las bases. Para animar a los más jóvenes a practicar un deporte que a él le ha dado todo.

Pero aunque sus inicios estuvieron centrados en el ciclismo de montaña poco a poco terminó dando el salto a la carretera. Sus incursiones aumentaban cada año. Una pocas carreras como cadete, alguna más como juvenil y así hasta aficionados donde dio el salto definitivo, de la mano del Opel Ibaigane. Sus buenas actuaciones, como un segundo puesto en Cos, le permitieron dar el salto al Seguros Bilbao. Allí los triunfos comenzaron a ser algo más habituales, desarrolló el olfato de 'killer'. Gano en Amorebieta y Antzuola en su primer año, para consagrarse un curso después con hasta cinco triunfos.

Su buen hacer le llevó a dar el salto al campo profesional de la mano del Orbea. Era 2012, y el extraordinario nivel que demostró le valió para dar el salto al Euskaltel. Su sueño de correr en el equipo naranja parecía una realidad, pero el cierre de la escuadra le obligó a buscarse la vida. Todo se complicó para Omar, que encontró acomodo en el Caja Rural. Fueron tres temporadas en las que descubrió la Vuelta al País Vasco, donde logró el maillot a mejor escalador; los triunfos como profesional, en el Giro de los Apeninos y en los Cuatro días de Dunquerque; y las grandes vueltas por etapas, participó por primera vez en la Vuelta.

Salto al World Tour

La carrera de Omar crecía como la espuma y tras hacerse un nombre en la segunda división del ciclismo profesional, le llegó la oportunidad de rodar con los mejores. El Dimension Data apostó fuerte por él y el santurtziarra aprovechó la oportunidad para continuar con su crecimiento. Los triunfos parciales se resistieron, pero a pesar de ello Omar demostró que era capaz de codearse con los mejores ciclistas del planeta y proclamarse mejor escalador de la Vuelta a España. En el podio de Madrid pareció que había alcanzado la gloria pero aún le quedaban grandes jornadas por vivir.

En su segundo curso en el conjunto sudafricano descubrió el Giro de Italia. Y en la ronda italiana aprovechó para dejar su sello en forma de victoria. Fue en una jornada para la historia, en una etapa que será recordada por su espectacularidad. En su estreno en la 'Corsa Rosa' el santurtziarra alzó los brazos en Bagno di Romagna. Fue tras un agónico sprint en el que se impuso al excampeón del mundo Rui Costa. El triunfo de Omar fue portada en todos los medios de comunicación.

Su espectacular triunfo era el broche a su palmarés, pero el vizcaíno aún no había dicho su última palabra. Esta temporada cambió el exótico Dimension Data por el poderoso Astana. Omar no pudo empezar de mejor manera la temporada. Pronto subió a los más alto del podio su nuevo maillot azul celeste. Triunfos en el Tour de Romandia y en el Vuelta al País Vasco. Pero aún faltaba uno más, el que ha logrado en Mende. «He cumplido un sueño», decía tras cruzar la meta del aeródromo. Antes del Tour desveló que «correr es un cumplir un sueño», pero añadía que «quiero cazar un triunfo». El cazador Omar ha encontrado en Mende a su presa y no ha fallado. Instinto ganador de un ciclista con alma de remero.

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