Mikel Landa: «Nunca hay que rendirse»

Landa charla con los medios de comunicación/EL CORREO
Landa charla con los medios de comunicación / EL CORREO

Agradece al Movistar el rescate tras la caída que le permite llegar con los mejores a los Alpes

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

A levantarse también se aprende. El mejor maestro son las caídas. Hace un año, el Giro de Italia maltrató a Mikel Landa en el inicio de la subida al Blockhaus. Un moto bateó al pelotón. El alavés, con una pierna machacada, permaneció un rato sentado en un bordillo. Sin saber si seguir o no. Siguió. Pasó, como pasará este lunes, otra jornada de descanso dolorido y regresó para conquistar las etapas dolomíticas. Ganó una y fue el mejor en las tres. «Esas cosas te enseñan que no hay que rendirse, que hay que continuar», apuntó este domingo sentado en la escalera de acceso al autobús del Movistar.

Tenía ya vendado el brazo derecho. «Esta noche y la siguiente le dolerá la cresta ilíaca», contaron en su equipo. El costado derecho. Tendrá que dormir apoyado en el izquierdo. Con el cosquilleo de las rozaduras. «Bueno, parece que es chapa y pintura. A ver cómo estoy mañana», repetía. A medida que Roubaix, el infierno, iba quedando atrás, Landa recuperaba la sonrisa tras el susto. «El balance de esta primera semana es bueno. He salvado todos estos días. Perder hoy solo siete segundos no es nada depués del susto que me he llevado», declaró aliviado.

Llevaba la caída tatuada en la piel. «Se me ha ido la mano del manillar cuando bebía. He debido de pillar un bache o una alcantarilla». Le rescataron sus compañeros del Movistar. «El equipo ha estado de diez. Tienen que ocuparse de tres líderes y lo han hecho de maravilla. Cuando Nairo ha tenido un problema le han ayudado. Y cuando me he caído yo me han llevado hasta el primer grupo. No hay palabras», agradeció. El Movistar, avisa Landa, sale «muy motivado» del infierno. «Somos fondistas». Cuanto más duro, mejor.

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