La Caravana, el otro espectáculo del Tour

Los asistentes disfrutan de la famosa Caravana.

Dos horas por delante de la carrera circulan casi 200 vehículos publicitarios, recibidos con expectación por el público

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Un par de horas antes de que circulen los corredores, por la ruta del Tour rueda la Caravana Publicitaria. En una encuesta realizada en Francia, casi la mitad de los espectadores que llenan las cunetas admitió que lo hacía para ver el paso de esa oruga hecha de vehículos y color. Niños y mayores jalean a los peculiares vehículos, decorados con los logotipos de los productos que quieren vender. Repasar las imágenes antiguas de la caravana sirve para ver las modas y costumbres del país en las décadas pasadas.

Fue una idea, como casi todo en el Tour, de Henri Desgrange. En 1930 impuso que los ciclistas compitieran en selecciones nacionales. Eso arrinconaba a las marcas que patrocinaban a los equipos. Como compensación, el patrón del Tour les permitió circular con vehículos publicitarios por delante de la carrera. Sin querer, resultó un éxito que continúa. Cuentan que 'Chocolates Menier' llegó a repartir 500.000 tabletas en aquellos primeros paso de la caravana. Hoy, por ejemplo, la firma Skoda distribuye 5.000 gorras y camisetas cada día.

Tanto creció la caravana que atrajo a estrellas como Josephine Baker. Y a la acordeonista Yvette Horner, que recorría el país erguida y subida a un coche protegida por una pantalla de vidrio para no comerse los mosquitos a puñados. Firmas como Bic, Haribo y Credit Lyonnais se han convertido en parte del paisaje del Tour. Cerca de 600 personas y casi 200 vehículos componen esta serpiente que reparte llaveros, gorras y recuerdos por todos los kilómetros que recorre la Grande Boucle. En el fondo, ellos son el verdadero espectáculo. Durante tres cuartos de hora de fiesta, música y color, la caravana anuncia el paso de los ciclistas, que suele durar un instante.