Tour de Francia

Bernal, el elegido para relevar a Froome

Egan Bernal./
Egan Bernal.

El colombiano, al que suele verse entrenando en Bizkaia, es con 21 años la sensación de este Tour

J. GÓMEZ PEÑACARCASONA

Hay que fijarse. Los maillots del Sky son cada vez más frecuentes en las carreteras vizcaínas. Hace años que lo lucen David López y Beñat Intxausti. Esta temporada se ha sumado Jonathan Castroviejo. Y hay un visitante nuevo, el colombiano Egan Bernal, que se aloja a veces en el Hotel Katxi, en Morga. Sus dueños son familia de Xabier Artetxe, uno de los entrenadores del Sky. Cuando Bernal llegó al equipo, Artetxe dijo que era un «ciclista emocionante», que tenía un «enorme potencial» y que en el Sky «podían ayudarle a desarrollarse». Acertó, incluso antes de lo previsto. Bernal, el escalador que marcó el ritmo en el Alpe d'Huez, es una de las sensaciones de este Tour. Y será más: el futuro. «Egan me recuerda a mí cuando era joven», dice Chris Froome.

Aunque la tecnología se empeña en que parezca complicado, el ciclismo es en esencia algo simple. Egan Bernal tenía 9 años cuando, paseando con su padre, vio que había una carrera en el Instituto de Deportes de Zipaquirá, en el departamento colombiano de Cundinamarca. El chaval pidió apuntarse. Pero había que pagar la inscripción. Un amigo del padre tenía unas monedas en el bolsillo. Adelante. Egan ganó y se llevó el premio añadido, una beca para integrarse en una escuela ciclista.

Nada en este deporte es capaz de superar a la genética. Egan es un elegido. Con 21 años ya ha ganado el Tour del Porvenir y, tan temprano, ayuda a Chris Froome y Geraint Thomas a coleccionar este Tour, una carrera que muchos ven suya a corto plazo. «Quiero que en el Sky estén orgullosos de mi trabajo», asegura el colombiano, que descubre en cada etapa un nuevo mundo. «El Tour me da miedo», dijo antes de debutar. Ahora son los rivales los que temen el ritmo de Bernal en subidas como Alpe d'Huez. Los ahogó un recién llegado. Para él es sencillo: nació con ese don.

Flor Gómez, su madre, supo que venía el bebé enseguida. Algo le molestaba en la tripa. Fue al médico y lo escuchó: estaba embarazada de un mes. El doctor, eso cuentan, le propuso un nombre: Egan. Sonaba raro. «En griego quiere decir algo así como 'campeón'». Eso le argumentó el médico. El caso es que así le pusieron. Flor tenía un trabajo a juego con su nombre: seleccionaba claveles para la exportación. El padre de Egan, Germán, había sido ciclista amateur y era vigilante en la Catedral de la Sal. «El ciclismo le pagó mal y no quería que a mí me pasara lo mismo», cuenta Egan Bernal. Pero aquella primera carrera fue como un resplandor. Cambió la opinión de Germán. Su chaval estaba tocado por la varita.

Más que progresar, explotó. Rompió todos los plazos. En nada era uno de los mejores juveniles del mundo en mountain bike. En Colombia es costumbre poner motes. A Bernal pronto le apodaron 'La Bestia'. Le entrenaba 'Beso lindo', Fabio Rodríguez, un antiguo gregario de Tony Rominger en el equipo Clas. En 2014 logró la plata en el mundial, y el bronce un año después. Pero el ciclismo sobre tierra no le llenaba. «Mi corazón está en la ruta. Mi papá fue rutero y sería bonito darle gusto», declaró entonces. «Me gusta atacar», añadió. «El ciclomontañismo me ha dado explosividad, aunque también me gusta subir a ritmo sostenido. El ciclismo de montaña ha sido una buena escuela», agradeció. La tierra se le quedó pequeña.

Un ojeador, Paolo Alberati, sometió a Egan Bernal a un test de esfuerzo. Era un niño y arrojaba valores de un ciclista hecho, de un portento. Pasó por el centro de preparación de Michele Bartoli, exclasicómano italiano. Los datos de Bernal asombraban. Alberati se puso en contacto con Gianni Savio, mánager del equipo Androni. «Tienes que ver a este chaval». Lo vio. En una carrera amateur italiana se escapó a 60 kilómetros de la meta y logró la victoria. Aplastante. No hubo dudas.

Casi sin pausa estaba en la élite. Su estreno profesional en una carrera de segunda le asustó: «En el kilómetro cinco iba ya a tope, lamentando haberme metido en aquello. Llovía, cero grados de temperatura. Me quería ir de allí». Aguantó. El año pasado venció en el Tour del Porvenir. Estaba claro: Bernal era el futuro. Y, por supuesto, el todopoderoso Sky pujó por él. Ya lo tiene.

En enero de esta su primera temporada al servicio de Froome, volvió a dar un salto. En la carrera Colombia y Paz pudo con Nairo Quintana en la etapa 'reina' y le quitó el triunfo final. Acababa de cumplir 21 años. El futuro aplastó al presente. Sonó el chasquido del relevo. El nuevo escalador, además, es el campeón colombiano de contrarreloj y está matriculado en la facultad de periodismo. Su carrera ciclista va a dar material para muchas crónicas del Tour.

 

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