Mikel Landa: «Esta temporada quiero divertirme más que nunca»

Mikel Landa, durante la última contrarreloj del pasado Tour de Francia. /Reuters
Mikel Landa, durante la última contrarreloj del pasado Tour de Francia. / Reuters

Tras un año de tropiezos, el corredor alavés, que debutará en la Challenge de Mallorca, afrontará «con más ganas» el doble reto del Giro y el Tour

J. GÓMEZ PEÑA

El viento en contra es el enemigo habitual del ciclista. Siempre contra la corriente. O cuesta arriba. La adversidad adopta muchas formas en el ciclismo. A Mikel Landa le tiró al suelo en la etapa de pavés del Tour y luego en la Clásica de San Sebastián. Le partió la primera temporada en la que aspiraba a tocar el cielo de París. Todo se puso en contra. Medio año después de tanto tropiezo y con 29 años recién cumplidos, el corredor alavés ha transformado toda esa frustración en ganas. Cuando el viento sopla en contra es cuando más se elevan las cometas. Eso quiere: volar en este deporte, que, en el fondo, sigue siendo un juego para él. Le toca divertirse.

- ¿Cómo resume su rendimiento en la pasada temporada?

- Fue un año complicado. Llegué al equipo Movistar con muchas expectativas, aspiraciones e ilusión. Pero las lesiones me fueron frustrando. Ha sido la temporada en la que más frustrado he terminado. Aunque lo tomo por el lado bueno. Todo lo que ha pasado me da más moral y ganas para arrancar este año.

- Antes del pasado Tour declaró que se sentía ante su primera gran oportunidad. Una caída le cortó ese camino. En julio tendrá otra ocasión.

- Por suerte. Todavía hay gente que confía en mí y voy a tener otra gran oportunidad.

- Antes del Tour irá al Giro. El doblete. ¿Es una apuesta de riesgo porque puede acumular fatiga?

- No. Acabé de competir prácticamente en agosto. Entre las caídas y las lesiones, apenas corrí. No me he desgastado mucho, la verdad. Y creo que eso me favorece ahora. El Giro es un carrera que se me da bien. Y si las cosas no me salen como quiero en Italia, siempre me quedará el Tour. Es un calendario más conservador que arriesgado.

- Es un Giro duro, de desgaste.

- Bueno, el Giro siempre es duro. El año pasado tanto Froome como Dumoulin se jugaron el Giro hasta el final y luego estuvieron en el podio del Tour. Veo más atractivos que inconvenientes en hacer estas dos grandes vueltas.

- ¿Cómo planificará la temporada?

- Haré un buen plan para llegar a tope a Italia, para hacer el mejor Giro posible. Y luego, de cara al Tour, habrá que escuchar al cuerpo. Hace dos años me salió bien y quiero repetir.

- Es decir, estará al cien por cien en el Giro.

- Eso es. Al cien por cien en el Giro y, espero, al 99% o al 101% en el Tour.

- El Giro se ha llenado de candidatos: Dumoulin, Thomas, Yates, Nibali, 'Superman' López, Aru...

- Es un carrera que gusta. Además, cada vez salen más candidatos al triunfo. Eso hace más atractivas las vueltas.

- En 2018 renunció al Giro para preparar el Tour. ¿Se le hizo extraño?

- Un poco. Llevaba unos cuantos años alcanzando mi primer pico de forma en el Giro y noté ese cambio.

- La pasada campaña no logró sus objetivos y aparecieron nuevos aspirantes, como Egan Bernal y Enric Mas. Su figura queda algo eclipsada. ¿Siente que ha descendido un peldaño?

- Es verdad que los focos mediáticos alumbran a otros corredores más jóvenes. Es normal. Pero por suerte sigo teniendo tirón para los grandes equipos. Y eso me da mucha tranquilidad.

- Sus mejores éxitos, tanto en 2015 como en 2017, llegaron cuando no era la gran referencia.

- Así es. Ojalá se repita en 2019.

- Se dice que muchos corredores renuncian al Tour por el dominio que ejerce el Sky.

- No lo sé. Sí que hay gente que va con más respeto al Tour que a otras vueltas. Como si supieran que no lo van a ganar. Eso favorece al que tiene la idea clara de ir a por la victoria (Sky).

- ¿Ha tocado techo?

- No, creo que no. En cuanto a rendimiento me he encontrado bien muchas veces y no he podido demostrarlo.

- Como en el pasado Tour, cuando estaba con los mejores y una caída camino de Roubaix le cargó con una vértebra dañada el resto de la carrera.

- Aquello me duele ahora todavía más que aquel día. Saber que hice todo el Tour con una vértebra fisurada me llena de pena, pero al mismo tiempo me anima a volver a intentarlo.

«Con más hambre de bici»

- Suele aprovechar cada invierno para repasar vídeos de las carreras. ¿Cuáles ha visto?

- Esta vez, ninguno. Por suerte, he disfrutado de un gran invierno y no he tenido que hacer ninguna sesión de rodillo, que es cuando veo los vídeos. Hasta ahora, el plan de preparación va perfecto. No he perdido ni un día de entrenamiento.

- ¿Nota que ya ha entrado en la fase de madurez como ciclista?

- Sí. Tengo mis momentos de inmadurez, que los necesito, como todos, para desconectar, pero sí que me siento maduro.

- ¿Necesita alejarse a ratos del ciclismo?

- Sí. Tengo que desconectar algunas veces de todo lo relacionado con el ciclismo. Así vuelvo con más hambre de bicicleta.

- ¿Le pesa la presión de los medios de comunicación?

- No, no es eso. Soy yo el que se impone la presión. Por eso terminé frustrado el año pasado. Tras la caída del Tour, vino la caída de la Clásica de San Sebastián. Hice todo lo posible para recuperarme y llegar a la Vuelta a España. No llegué. Luego hice lo posible por estar en el Mundial. Tampoco llegué. Eso me quemó. Por mucho que te empeñes, las lesiones requieren un tiempo.

- Inicia su segundo año en el Movistar. Finaliza su contrato. ¿Añade eso presión?

- No. No me preocupa. Siempre ha habido gente que creía y que cree en mí. No pienso más que en divertirme. Más que nunca. Eso es lo que quiero este año.

- En eso, el mejor ejemplo es su compañero Valverde, el campeón del mundo, un ciclista feliz que disfruta como el primer día.

- El ciclismo es una profesión sacrificada y dura, pero no deja de ser un juego. No es más que una carrera de bicicletas, y si lo afrontas así, creo que todo es más fácil. Mira, el año pasado me caí, acabé frustrado... Ya está. Punto. Ahora empieza otra temporada.

- ¿Qué queda del Mikel Landa que asombró en el Giro de 2015 o el Tour de 2017?

- Las mismas ganas de atacar y de poner la carrera en jaque. Soy el mismo, aunque con un poquito más de responsabilidad.