Schachmann y Martínez también quieren la Itzulia

Schachmann, tras ganar la 'crono' de la Itzulia. ./EFE
Schachmann, tras ganar la 'crono' de la Itzulia. . / EFE

El alemán gana la difícil 'crono' inicial de Zumarraga, en la que el joven colombiano presenta su candidatura

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Desde hace muchas ediciones, la Vuelta al País Vasco se entretenía durante las primeras etapas haciéndose preguntas, barajando candidatos. De la respuesta que elegía al ganador se encargaba siempre la contrarreloj final. Esta vez es al revés. La 'crono' inicial de Zumarraga abre una ristra de interrogaciones. ¿Aguantará el alemán Max Schachmann, ganador en Zumarraga, el liderato? No parece.

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El berlinés es un ciclista de pedalada salvaje y viene de ganar una etapa en la Volta, pero la Itzulia tiene demasiada montaña para él. ¿Remontarán Kwiatkowski, Alaphilippe, Yates, Mas, Ion Izagirre, Thomas o Pello Bilbao, todos con opciones? ¿Tiene espacio Landa para recuperar los 54 segundos perdidos? Quedan cinco emocionantes días para dar todas las respuestas.

Aunque el primer día sí dejó una aviso: cuidado con Daniel Martínez, escalador, colombiano y tan buen contrarrelojista como para ser segundo en Zumarraga, a 9 segundos de la bestia Schachmann. No figuraba en la primera fila de los pronósticos. Tampoco su compañero Bettiol en el Tour de Flandes del domingo y lo ganó. Emerge otra camada.

Martínez es un dorsal nuevo y, sobre todo, a tener en cuenta. Porque hay que considerar siempre a un chaval que se hizo su primera bicicleta con piezas de un desguace de Cundinamarca. Sin freno trasero, sin cambio de velocidades. Con sus piernas bastaba. Y así llegó a Italia, donde hace un año tuvo un lío con un conductor que casi le atropella. Bronca. Y puñetazo para Martínez, que quedó K.O. y despertó con amnesia en un hospital.

«Ir por la etapa»

Ahora, su nombre empieza a sonar con tanta fuerza que no será fácil de olvidar. Acaba de ganar en la cima del Turini en la París-Niza y ya es candidato a la victoria en esta Itzulia. Con 22 años le ha quitado a Egan Bernal, la bestia del Sky, el campeonato colombiano de 'crono'. Cuidado con Martínez. Sólo Schachmann le mira por encima en esta Itzulia. El alemán se autodescarta. «No sé ni cómo lo he hecho. He tenido la suerte de que cuando he salido la carretera estaba más seca. Y de decidido sobre la marcha ir a por la etapa».

El alemán, feliz en Zumarraga aventajó en 9 segundos a Martínez. Tras ellos quedaron Kiatkowski, a 10, Alaphilippe (12), Adam Yates (16), Konrad (19), Ion Izagirre (22), Enric Mas (24), Thomas (30), Pello Bilbao (32), Fuglsang (32) y Mikel Landa (54). Más separados de lo previsto. A Izagirre, primer vasco, no le gustaba lo que decía la clasificación. «He perdido una buena ocasión», lamentaba. En cambio, a Landa, el que más cedió entre los candidatos, salir de la 'crono' le aliviaba. «Para mí estas dos primeras etapas son las más complicadas. Luego,veremos». Nunca llueve a gusto de todos.

Antes del inicio de la contrarreloj, las nubes estaban tan bajas que pesaban. Llovía como sin ganas, pero no dejaba de acariciar una leve cortina de agua. Los ciclistas, todos, habían repasado el parte meteorológico. Les engañó. Decía que iba a llover menos en el inicio de la contrarreloj que abría la Itzulia. Y no. Fue justo al revés. Los 12 kilómetros en Zumarraga, con la subida brutal a la ermita de La Antigua, se disputaron sobre piso empapado.

Calzada de cristal

Aunque no para todos igual. Enric Mas y Mikel Landa, por ejemplo, optaron por salir entre los primeros. Al dictado del parte climático. Querían esquivar los peligros de una calzada de cristal. No les sirvió. La Vuelta al País Vasco es, por tradición, una carrera submarina. Incluso ahora que el clima está cambiando y todo parece tirar hacia el sol, la Itzulia conserva ese sello. Aquí, diga el cambio climático lo que diga, siempre llueve cuando pasa la caravana ciclista.

Una contrarreloj así, con tantos matices y tramos tan distintos, es un quebradero de cabeza. La 'cabra', la bicicleta de 'crono' es un potro de tormento. Incómoda, dura. Pero eficaz. Un cuchillo que corta el aire. Muchos la eligieron, como Schachmann, Landa, Alaphilippe e Izagirre. No la cambiaron por la bicicleta tradicional en la ascensión a La Antigua. No regalaron esos quince segundos que supone el trueque. Están hechos a sufrir inmóviles sobre ella y a negociar los descensos sobre algo tan difícil de domar.

Otros, como Thomas y Martínez sí hicieron el cambio. En la subida, además, los aficionados habían pintado nombres y ánimos. Fuego amigo. Esa pintura hizo patinar los tubulares cuando los corredores se ponían de pie sobre el muro del 21% de desnivel . Perder tracción supone ceder segundos. Y en la Itzulia, cualquier suspiro cuenta. De momento, Schachmann, que ha sido decimosegundo en la Volta, manda. «No sé ni qué tipo de corredor soy», bromeó. A su espalda en la clasificación crece Martínez, un joven sin techo. Y detrás, en un pañuelo, vienen los demás. Ya están planteadas las preguntas. La Itzulia responde de aquí al sábado.