Cola en la Itzulia para medir las bicicletas

Los jueces miden las bicicletas. / J.G.P

Antes de la contrarreloj que abre la carrera, los jueces de la UCI revisan los ángulos y distancias de cada 'cabra'

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Una contrarreloj abre hoy en Zumarraga la Itzulia. Llueve. Malo. Los mecánicos andan de los nervios. A mediodía, a falta de dos horas para que el primer corredor eche a rodar, tienen que llevar las bicicletas al control de los técnicos de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Hay cola junto a esa carpa. Cada mecánico porta un par de bicicletas. Los jueces las miden una a una. Tienen que cumplir con los límites fijados. Habitualmente, no hay problemas. Eso sí, cuando alguna 'cabra' los da, la cola se hace interminable.

La aerodinámica es vital en las etapas contrarreloj. La tecnología ya fabrica prototipos muy superiores a los que emplean los ciclistas, pero para evitar que eso sea una ventaja para los equipos más poderosos económicamente, la UCI ha fijado unas medidas mínimas en los ángulos que forman el cuadro de la bicicleta. Si no, los corredores irían mucho más adelantados sobre el manillar, al estilo con el que batió el récord de la hora el británico Boardman.

Para los mecánicos, las mañanas de las etapas contrarreloj son un calvario. Y más si es tan complicada como la de Zumarraga, con tramos llanos y con una subida tan exigente como la de la Antigua. A poco de iniciarse la etapa, muchos corredores aún dudan si salir con la bicicleta normal o con la 'cabra'. Para colmo, la lluvia añade dificultad. Se nota la tensión. La precaución ante el peligro. La Itzulia ha traído la lluvia.

Itzulia 2019