Schachmann repite victoria en la tercera etapa de la Itzulia

Schachmann repite victoria en la tercera etapa de la Itzulia

El líder gana en Estibaliz tras la caída masiva que deja sin opciones a Alaphilippe, Thomas y Mas, y manda al hospital a Castroviejo

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

«¡Caída de Steff Cras!», canta 'radio vuelta' aún lejos de la meta. Apellido peligroso. Cras. En esas cuatro letras se puede resumir la etapa.

El ciclismo tiene su propia ley del embudo. Cada vez que al fondo se percibe un estrechamiento como el que subía al Santuario de Estibaliz, al pelotón le entra la histeria. Pelos de punta. Todos se juntan. No quieren conceder ni un centímetro para guardar así la posición. Eso pasó. Un rato después del tropiezo de Cras, el grupo perseguía a los fugados por una carretera ancha, pero ya pensaba en la estrecha. Un ciclista rozó con su rueda a otro. Chispa. Gas. Explosión en primera fila, zona noble. Y se abre la carnicería a 6 kilómetros del final. Veinte dorsales por el suelo. Alaphilippe, sentado, se sacude la mano. Gesto estrujado. Va a llegar con 12 minutos de retraso. Thomas, ganador del Tour, se levanta torcido. Pálido por el susto. Enric Mas se apresura a coger su bicicleta del amasijo de ruedas y manillares. Va a perder dos minutos y también la Itzulia. Y mientras ellos y Kwiatkowski se reincorporan, Jonathan Castroviejo sigue tirado. Sangra por la nariz. Quieto. El golpe le ha dado de lleno. Los médicos le hablan. Contesta. Respira. Ya no le preocupa la etapa. Una ambulancia le lleva al hospital de Txagorritxu, sin daños graves, mientras el alemán, el líder, Max Schachmann, que se ha librado de la matanza, asombra con su segunda victoria de etapa. A zapatazos.

Con la puntualidad de un cobrador de deudas, el cronómetro del Santuario bendice a los que han sorteado la cuchillada: Schachmann, Ulissi, Battaglin, Hrischi, Ion Izagirre, Jon Aberasturi, Yates, Mollema, Landa, Buchmann, Bennett, Martin, Pello Bilbao, Lastra, De la Parte, Oomen , Konrad... Faltan muchos, los caídos. Fuglsang se deja 25 segundos, los mismos que el colombiano Martínez, aún candidato a todo. Y el resto, incluidos Enric Mas, Alaphilippe, Thomas y Kwiatkowski, asisten en hilera al entierro de su opciones. La jornada que parecía más inofensiva ha acabado en el hospital, al ritmo alarmado de las ambulancias.

Desde el inicio se ha sabido que iba a ser una de esas etapas crueles. La han protagonizado ocho corredores en fuga y la ha ganado otro, el líder Schachmann. El ciclismo no tiene piedad. El pelotón, con ese mecanismo automático como el de un reloj e implacable como una guillotina, ha pisoteado a los escapados cuando ha querido. Nadie regala nada. Aquí todo se gana a pulso. Y eso han intentado los ocho escapados casi desde la salida en Sarriguren: Rojas, King, Armirail, Bernard, Skujins, Gari Bravo y dos corredores del Burgos BH, Fernandes y Sessler. El aire enfriaba por dentro. Los favoritos se tapaban con perneras y chalecos en la salida. Los que querían fugarse se quitaban todo. Las ganas calientan. Parecía que iba llover y lo hizo camino al Santuario de Estibaliz. Lugar de culto ahora que también fue cochera y pajar. Las vueltas, 'itzulias', que dan la vida y el arte.

Los ocho peregrinos cargaban con sus historias. Plegarias. Rogaban por una victoria. Pedían un milagro. ¿Existen? Para saberlo pedalearon por los altos de Goñi y luego Opakua. El brasileño Sessler es joven. Conserva la fe. Apenas lleva tres años en la carretera. Lo suyo era el monte, el mountain bike. Es su país no tiene rival: allí no hay ciclistas profesionales. Aquí, en cambio, se ha encontrado con una jungla. Salvaje. Y con tipos duros como Bernard y Bravo, que se han retado en cada puerto con el reinado de la montaña en juego. Todo vale para el convento. Un maillot es un maillot. Y por ahora lo viste el corredor del Euskadi-Murias.

Con ellos iba Benjamin King, americano de Virginia, que no se busca nunca en la Wikipedia. Con su nombre aparece el cantante de soul que compuso 'Stand by Me'. King, que se obsesionó tanto con el peso que cayó en la bulimia, es el ciclista que provocó la caída dominó que rompió a Mikel Landa en la pasada Clásica de San Sebastián. Malditos accidentes. Todos los ciclistas han tenido una mala curva. La de esta etapa era ancha, tan sencilla. Pero estresada por la pelea por la posición, por entrar primero en el camino angosto de Estibaliz. La fuga ya no contaba. Sonó el zafarrancho.

Y ahí, traidora, se ha presentado la desgracia. Como si hubiera caído una bomba. Un ciclista ha salido despedido hacia el arroyo. Otros, rebozados en la cuneta izquierda. Y varios líderes pasándose revista a los huesos. Alaphilippe temía por las clásicas que le vienen. Thomas, por el Tour. Ufff. En principio, nada roto. Solo jirones de ropa y latigazos en la piel. Enric Mas lamentaba la vuelta perdida, como Omar Fraile la ocasión de disputar la etapa de Estibaliz. De ella se ha encargado un ciclista nuevo, poderoso, de pedalada brutal. Es Schachmann, que ya se atreve a hablar del podio de la Itzulia. Con la bonificación y sin Alaphilippe como rival, es más líder. Aunque le acechan, entre otros Ion Izagirre (segundo a medio minuto), uno de los que ha salido vivo de la carnicería.

Más información