Lo que comen los ciclistas en la ronda vasca

Higinio Fernández, exciclista y ahora auxiliar en el Movistar, nos muestra una de las bolsas de avituallamiento.

El Movistar nos abre una de sus bolsas de avituallamiento

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

De madrugada, antes de que los corredores se despierten, ya hay trajín en los hoteles donde están alojados los equipos de la Itzulia. Es un deporte ambulante y los auxiliares se encargan de la mudanza diaria. De hecho, se ocupan de todo. También de preparar las bolsas de avituallamiento, el combustible que utilizarán los corredores en una etapa como la de hoy, de 190 kilómetros entre Sarriguren y Estibaliz. Son casi cinco horas de pedaleo. Hay que alimentar las piernas.

Higinio Fernández, exciclista y ahora auxiliar en el Movistar, nos muestra una de esas bolsas, llenas de pastelillos, barras energéticas y geles. Para un ciclista es vital haber cenado bien. Durante la noche, esos nutrientes ayudan al recomponer el cuerpo, castigado por la etapa anterior. El desayuno, copioso, es energía para la jornada que viene. Suele ser tres horas antes de la salida. Y ya en carrera hay que recargar las pilas con alimentos de rápida absorción, que llenen de hidratos de carbono los ciclos fisiológicos que mantienen los niveles de energía. Para eso son los pasteles y la barritas. Los geles sirven para suministrar azúcar de forma casi inmediata, previa a un esfuerzo clave en la etapa. Luego, cuando se cruza la meta, espera un táper con arroz, pasta y algo de proteína. Los ciclistas no dejan nunca de comer.

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