Arrate, la etapa preferida de Mikel Landa

Segundo el año pasado en esta cima, el alavés vino a la Itzulia con el objetivo de ir a por esta quinta etapa

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

La Itzulia se toca hoy el corazón. Eibar. Arrate. Su santuario. Territorio de devoción ciclista. La quinta etapa, entre Arrigorriaga y Arrate, es la de siempre, la que no deja de subir y bajar para coronar a un dorsal en una cima llena de ecos que retumban en la historia del ciclismo vasco. Y precisamente por eso, por lo que significa, Mikel Landa llegó a esta edición con este día en el periscopio. Aunque la caída de enero en Mallorca no le ha permitido estar aquí como pretendía, se ha colocado entre los diez primeros. A minuto y medio Schachmann y cerca del resto de los rivales. La jornada de hoy dictará sus límites.

Le gusta Arrate. Tiene allí una cuenta pendiente. El año pasado cruzó segundo esa meta, tras Enric Mas. El balear iba en fuga y la mantuvo. A Landa le faltaron unos segundos para alcanzarle. En esa ocasión, la subida al Santuario fue por el polígono de Matsaria, más corta y más dura. Hoy se regresa al trazado habitual. Antes, la jornada, de 149 kilómetros, habrá pasado por cinco puertos de tercera (Morga, Natxitua, Bedarona, Arribinieta y Trabakua). En el tramo final aguardan las dos subidas a Arrate, el escenario que mide la talla del líder, Max Schachmann, y las fuerzas de sus rivales, entre ellos, Mikel Landa, un ciclista que se motiva aún más cuando el escenario le llama.