Elosegui anuncia su futuro de oro

Íñigo Elosegui, con el maillot de campeón de España, en el podio de Culla junto a Urbano y Pons./L. A. GÓMEZ
Íñigo Elosegui, con el maillot de campeón de España, en el podio de Culla junto a Urbano y Pons. / L. A. GÓMEZ

El joven corredor de Zierbena, nieto de Momeñe, gana en Castellón el Campeonato de España sub'23

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

José Antonio Momeñe nació en 1940 en La Arena (Zierbena), en el barrio de La Cuesta. Acababa de terminar la Guerra Civil. Los niños no tenían derecho a la infancia. Su escuela fueron el campo y el ganado. El trabajo tan temprano. Y pronto se metió en un taller a aprender el oficio de mecánico. Cada mañana iba en bicicleta hasta Bilbao y, en el viaje de vuelta, subía Sollube por gusto. Se hizo ciclista con la oposición de su padre, que le quería para echar una mano en casa y no para malgastar sus piernas con la bicicletas. Pero ni eso pudo frenar el talento: fichó por el KAS, venció en etapas en la Vuelta, el Giro y el Dauphiné, y fue cuarto en la general del Tour de Francia de 1966, una edición que pudo ganar si el KAS hubiera apostado por él. Hasta que falleció, en 2010, tuvo esa pena. En 1998, también en el barrio de La Cuesta, nació Íñigo Elosegui, nieto de Momeñe. Ayer, en Castellón, el joven corredor vizcaíno se proclamó campeón de España amateur, como su abuelo en 1962 y 1963 (categoría independientes). Ya hay otro Momeñe en la carretera.

Elosegui tiene 20 años, corre en el equipo Lizarte -el vivero del Movistar-, estudia Administración de Empresas y se formó como ciclista con los maillots de Trapagaran-Autonervión y la Fundación Euskadi. Su abuelo era fuerte, compacto, buen escalador. Íñigo ha salido mucho más alto, con planta de rodador y contrarrelojista. Pero le va la montaña. Cosa de familia. En esta su primera temporada en el Lizarte se ha cansado de saltar vallas: un virus le ha tenido casi dos meses en el sofá, los estudios le han quitado tiempo, una caída le frenó en primavera... Pero no se dobla. En su cuenta de Twitter luce un lema: 'El mejor no es el que menos se cae, sino el que más veces se levanta'. Lo sigue a rajatabla. Antes del Campeonato de España corrió el Giro sub'23. Con los mejores del mundo. Dio la talla.

Con ese aval se presentó ayer en la salida del Campeonato de España sub'23: 161 kilómetros entre Oropesa del Mar y Culla. Tierra de Castellón, áspera, acalorada y llena de montaña. Elosegui y Momeñe son de La Cuesta. Es lo suyo. En el pelotón amateur nunca hay tregua. A los 15 kilómetros se montó una fuga. La selección de Euskadi no metió a nadie. Dejó hacer. Por detrás tiraba Madrid. Elosegui tenía su plan: para ganar debía llegar solo y, para eso, había que atacar desde lejos. Lo hizo. El circuito era exigente. Mejor para él. La carrera se hizo agónica. Perfecta para el vizcaíno, ciclista de gran cilindrada. Pura fuerza.

Atacó donde tenía previsto, a más de 60 kilómetros de la meta, en compañía de José Félix Parra (Castilla-La Mancha) y Carmelo Urbano (Andalucía). La carrera era un polvorín. Había saltado en pedazos. Cada uno se quedó a solas con sus reservas físicas. Desde el grupo perseguidor no conseguían alcanzar al trío, que, por el pinchazo de Parra, se quedó en dúo: Elosegui y Urbano. Solos bajo el sol del paisaje interior de Castellón. A ocho kilómetros del final, el vizcaíno apretó aún más. Urbano no resistió. Elosegui se distanció un centenar de metros. Así estuvieron hasta el final. El andaluz no tuvo fuelle para enlazar. Bajo la meta de Culla, Íñigo Elosegui levantó un brazo para sostener su mejor victoria. Campeón de España, como antes los vizcaínos David Etxebarria, Javier Otxoa, Unai Elorriaga... Y su abuelo, José Antonio Momeñe, que luego casi ganó el Tour de 1966.

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