Pello Bilbao: «Es un triunfo inesperado y ahora iremos a por el Giro con 'Supermán'»

Pello Bilbao, en el podio. /Efe
Pello Bilbao, en el podio. / Efe

La ronda italiana «es especial» para Pello Bilbao, que en la pasada edición logró la sexta plaza final y que ahora caza una gran etapa

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

«El kilómetro final se me ha hecho eterno. Pero notaba que me quedaban fuerzas. Sabía que podía ganar». Así relató Pello Bilbao esos tres minutos de agonía que le meten en la historia del Giro.

La euforia no le desenfocó. «No, no pienso en la clasificación general. En este Giro mi misión es trabajar para Miguel Ángel López ('Supermán'). He logrado un triunfo que no esperaba y a partir de este instante, iremos con todo a por la maglia rosa». Pello Bilbao se metió en la fuga para que su equipo no trabajara por detrás. El Giro es una carrera de resistencia. La baza del Astana es el colombiano López. Sin duda. «Debemos salvar la situación hasta la 'crono' de San Marino (domingo), aunque Miguel Ángel demostró en la contrarreloj de Bolonia que llega en muy buena forma. Queremos conquistar el Giro con él», se propuso el corredor vizcaíno.

Cuando los corredores repasan el libro de ruta de una gran vuelta, siempre se detienen en alguna etapa, la que mejor creen que les va. La jornada de L'Aquila no entraba en los planes de Pello Bilbao. «Nunca pensé en lograr esta victoria. Fue improvisado. Ni me planteaba meterme en la fuga, hasta que se filtraron algunos buenos corredores y decidimos apostar por la escapada. Se me presentó una oportunidad única, porque mi compañero Zeits estuvo conmigo y eso supuso una ventaja», narró.

Quería compartir con el Astana su triunfo. «Zeits trabajó muy duro para mantener la diferencia con el pelotón». Luego, en el final, ya era cosa suya. Y acertó. «Lo probé en el momento justo. Tenía buenas piernas. En la radio me dijeron que no me precipitara y que calculara». Obedeció. Esperó a recibir la orden de su director y clavó su mirada en la diana. Es su primera victoria en una gran vuelta. «Para mí el Giro ya es una carrera especial. Aquí comprobé en 2018 que valía para una carrera de tres semanas (acabó sexto en la clasificación general) y ahora gano en L'Aquila», destacó.

Estaba emocionado. Cuando le preguntaron por las sensaciones en esa recta final, al ver ya suya la victoria, sonrió. «Me acordé de muchas personas. De Scarponi, alguien muy especial. De mi novia. De un familiar que ha pasado por una operación difícil. De mis padres… También de todo el trabajo y del apoyo del Astana para llegar hasta aquí. Me siento muy feliz», respondió.