El positivo de Samuel Sánchez fue por una contaminación alimentaria

Samuel Sánchez se siente aliviado tras la resolución de la UCI./
Samuel Sánchez se siente aliviado tras la resolución de la UCI.

La UCI le aplica por eso el castigo mínimo, dos años de suspensión, no le impone multa y deja intacto su palmarés. «Ya nadie podrá decir que me dopaba», declara el asturiano, ya retirado

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

La Unión Ciclista Internacional (UCI) sanciona con dos años de suspensión a Samuel Sánchez, que dio positivo con GHRP-2, un precursor de la hormona del crecimiento, en agosto de 2017. Ahora, dos temporadas después y con el corredor asturiano retirado, el máximo organismo del ciclismo le impone la mitad del castigo que suele aplicar en casos así, ya que considera que se debió a un suplemento alimenticio contaminado. Fue, como dice el corredor, «un positivo sin querer». Los estudios científicos que encargó han demostrado que ese péptido estaba en la composición de un suplemento que tomaba. Eso no le libera de la culpa, ya que la normativa de la UCI le hace responsable de todo lo que toma, pero sí mitiga la sanción. Por eso no ha recibido ninguna multa económica y su palmarés deportivo queda como estaba. «Ahora mismo, lo que siento es tranquilidad. Ya nadie podrá decir que me dopaba, que recurrí a una hormona. Comí algo que no sabía que contenía esa péptido. Y lo he demostrado», señala.

En otros casos, la UCI aplica como mínimo un castigo de cuatro años, más multa, como le sucedió al italiano Stefano Pirazzi. Samuel Sánchez, que ya tiene 41 años, podría recurrir esta decisión ante el Tribuna de Arbitraje del Deporte (TAS). «Pero no lo haré. Para qué. Ya no soy ciclista profesional», argumenta. En estos dos años su única meta era demostrar que nunca quiso hacer trampa. «Inmediatamente me puse a buscar la causa, el motivo de que apareciera eso en mi organismo. No soy el primero ni seré el último al que le pasa esto», apunta.

Tras casi dos años tachado y con la sombra del dopaje sobre su carrera, Samuel siente alivio al leer la resolución de la UCI, que avala su tesis. «Después de una revisión cuidadosa de las explicaciones y las pruebas presentadas por Samuel Sánchez, la UCI ha aceptado la posibilidad de que el origen de la sustancia sea un suplemento contaminado que el corredor estaba tomando», dice el organismo. Como el corredor fue suspendido provisionalmente desde el 17 de agosto de 2017, su período de castigo finalizará el 16 de agosto de 2019. Este verano. «Ya no volveré a ser ciclista», zanja el asturiano. La UCI asegura que hubiera preferido que el caso se resolviera antes, pero el establecimiento de la fuente de la sustancia requería múltiples análisis científicos, así como investigaciones de seguimiento.

La historia deportiva de Samuel Sánchez queda cerrada. El título olímpico, las plazas de podio en el Tour y la Vuelta, el reinado de la montaña en la ronda gala, el triunfo en la Vuelta al País Vasco, la tierra donde el corredor asturiano se formó... A ese palmarés se sumó en agosto de 2017 un broche amargo. Mientras pedaleaba por los alrededores de Nimes en el penúltimo entrenamiento antes de iniciar la Vuelta a España, recibió por teléfono una notificación de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Había dado positivo. En el control que le realizaron por sorpresa el 9 de agosto en su casa de Oviedo aparecieron rastros de GHPR-2, un péptido que provoca la producción de hormona del crecimiento. El BMC le suspendió y luego, cuando el contraanálisis corfirmó la presencia de esa sustancia, le despidió.

La GHPR-2 promueve la producción endógena (del propio organismo) de la hormona del crecimiento. Más músculo y menos grasa. Más fuerza. Una dosis de juventud y vigor. Pero está prohibida en el deporte. «Ni sé qué es eso», insistía Samuel Sánchez cuando se supo de su positivo. En 2017 estaba al final de su trayectoria deportiva. Ya había hecho todo lo que tenía que hacer en su deporte. Por eso extrañó aún más su caso.

Durante estos dos años alejado del ciclismo profesional, el asturiano se ha dedicado al esquí de aventura, a fomentar la cantera ciclista con el equipo que tiene en Oviedoy a luchar por lavar su imagen. «En el análisis apareció un nanogramo de ese péptido, sólo uno. Ahora, por lo menos, la UCI admite que no hubo intencionalidad», se consuela.