Cuatro años de sanción a Rosón por dopaje

Rosón, en el podio de la pasada Vuelta a Aragón. /EFE
Rosón, en el podio de la pasada Vuelta a Aragón. / EFE

La UCI castiga al corredor zamorano del Movistar por irregularidades en el pasaporte biológico

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Jaime Rosón, que acaba de cumplir 26 años, tendrá 30 cuando pueda volver a competir como ciclista profesional. La Unión Ciclista Internacional (UCI) ha comunicado que el corredor zamorano del Movistar ha sido sancionado con cuatro años de suspensión «por valores anómalos en su pasaporte biológico» en enero de 2017, cuando aún pertenecía al equipo Caja Rural. Al cerrar el expediente con un castigo, la UCI considera probado que hubo dopaje sanguíneo. Nada más recibir la comunicación oficial de la sentencia, el equipo Movistar «ha procedido a la resolución del contrato» del corredor, que iba de 2018 al final de esta temporada.

Hasta hace unos días a Jaime Rosón aún se le veía entrenando con la ropa del Movistar por los alrededores de Mungia, localidad vizcaína donde reside en ocasiones. Su relación con el ciclismo comenzó en la escuela, en Zamora, por donde pasó cuando era un crío la 'Vuelta junior', una iniciativa de la ronda española para fomentar el deporte entre los niños.

Ganador del Valenciaga

Gracias a aquella visita, Rosón quiso ser ciclista. Ganó el Memorial valenciaga y la Copa de España sub'23. Debutó como profesional en el Caja Rural y concluyó sus estudios en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Valladolid. Le costó compaginar libros y ruedas. Tuvo que acostumbrarse a entrenar casi de noche. Con el Caja Rural ganó una etapa en la Vuelta a Turquía 2016 y la etapa 'reina' del Tour de Croacia en 2017, donde solo Vincenzo Nibali le apartó del triunfo final.

Esa progresión le llevó al Movistar. Firmó un contrato de dos años. Pero arrastraba una sombra. En enero de 2017 su pasaporte biológico había despertado las sospechas de la UCI. El pasaporte es como la huella dactilar que recoge los datos sanguíneos y hormonales de un deportista. Si hay alguna alteración extraña, los investigadores ponen la lupa en busca de prácticas dopantes. Vigilan las fluctuaciones de parámetros como los reticulocitos (porcentaje de glóbulos rojos jóvenes), el hematocrito (volumen de glóbulos rojos en la sangre) y la hemoglobina (el oxígeno que transportan esos glóbulos).

Los datos de Rosón revelaron alguna irregularidad. La apertura del expediente fue comunicada en la primavera del año pasado al Movistar, que no incluyó al corredor en la lista del Giro pero sí le llevó a la Vuelta a Aragón, donde logró el triunfo. Luego apartó a Rosón. «Suspensión provisional» a la espera de la resolución del caso, justificó el equipo. El veredicto del tribunal antidopaje de la UCI llega ahora: cuatro años de sanción. Como consecuencia, el Movistar le ha despedido.