El alemán Kittel deja el ciclismo para recuperar su vida

Marcel Kittel, en la 'Carrera del Sol' de París-Niza./AFP
Marcel Kittel, en la 'Carrera del Sol' de París-Niza. / AFP

Harto de la presión del deporte de élite, no estaba dispuesto a ver crecer a sus hijos por internet

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

La presión del deporte de alta competición es el rival invisible. Erosiona por dentro. El ciclista alemán Marcel Kittel tiene en su palmarés más de 90 victorias, incluidas catorce etapas en el Tour y cuatro en el Giro. Con 31 años y tras tomarse un periodo de reflexión, ha decidido colgar la bicicleta y olvidarse de las ataduras del ciclismo profesional. Prefiere vivir. «No quiero ver crecer a mis hijos a través de Skype», dice. El hasta ahora corredor del Katusha se retira abatido por ese estrés que no se ve pero tanto pesa.

Hijo de un antiguo ciclista de la Alemania oriental, Kittel creció en un ambiente disciplinado. Se hizo fuerte y rápido. Y pronto se convirtió en una estrella deportiva y mediática. Hasta que hace unos meses algo se apagó. La motivación. «El sufrimiento está siempre presente en el deporte de élite y en el mundo en el que he vivido. Ya no quiero torturarme más haciendo ciclismo», señala en 'Spiegel'. «Echaba mucho de menos a mi familia, a mis amigos. La fatiga y la rutina lo ocupaban todo», explica.

El relato de Kittel parece el de un preso dentro de su propia vida. «Te pasas en la carretera 200 días por año». Lejos de todo, atrapado en esa burbuja del pelotón ciclista internacional. Y cuando no llegan los resultados, todo se oscurece. Eso le pasó en mayo. Tuvo que pararse. Aseguró entonces que no se sentía capaz de entrenarse al nivel que requiere un corredor profesional. Ahora ha terminado de tomar la decisión que ya imaginaba. Lo deja. Quiere retomar su vida.