El Real Madrid persiste en su postura y mantiene abierta su guerra contra la ACB

Campazzo felicita a Llull tras una canasta en la final de Copa./E. C.
Campazzo felicita a Llull tras una canasta en la final de Copa. / E. C.

Los árbitros reflejaron en el acta insultos de Reyes y Campazzo, por lo que se retiran sus licencias hasta la resolución del expediente disciplinario

Iñigo Miñón
IÑIGO MIÑÓN

El balón dejó de girar, pero la final de la Copa del Rey sigue dando muchas vueltas. Los colegiados implicados reflejaron en el acta los insultos de los jugadores madridistas Felipe Reyes y Facundo Campazzo y, como es preceptivo en estos casos, retiraron sus licencias federativas hasta que se resuelvan sus respectivos expedientes disciplinarios. Se trata de un procedimiento habitual en los partidos con peleas, faltas de respeto o insultos y tendrá que ser ahora el juez disciplinario de la Federación quien decida si se toma alguna medida contra los implicados. Pero es también una vuelta de tuerca más en la guerra abierta que mantiene el Real Madrid con la ACB, con el colectivo arbitral ejerciendo de peón en el campo de batalla.

Según el acta, el capitán del equipo blanco les dijo textualmente «esto es una puta vergüenza, un puto robo», mientras que el base argentino llamó «ladrón» a los colegiados hasta en tres ocasiones. Desde la distancia, con la frialdad del equipo ajeno a la polémica, el vestuario del Baskonia también valora lo acontecido sobre la cancha del WiZink. «A todo el mundo le gusta quejarse de los árbitros, incluso a equipos que no suelen tener este tipo de problemas. Hubo errores claros y se han reconocido, se equivocaron en los dos lados, así que el resultado final no habría cambiado», reflexiona Marcelinho Huertas.

«Tenemos que estar centrados en jugar», precisa el base brasileño. Fácil de decir, no tanto de hacer. «A veces es complicado y no nos controlamos, pero los árbitros están para algo, hay que respetarles y saber que también se pueden equivocar. Ellos no nos recriminan nuestros errores, tenemos que entender que tienen que decidir en una fracción de segundo y es difícil. Aunque es complicado de digerir cuando tu equipo es el perjudicado».

Amenaza cumplida en 1984

Ahora, el Real Madrid exige explicaciones a la ACB al entender que es la segunda final de Copa consecutiva en la que es perjudicado por los árbitros. Antes había ganado cuatro títulos consecutivos, en ediciones que también contuvieron errores decisivos, algunos de ellos favorables al conjunto blanco. Pero la reacción de la entidad madridista va más allá de una pataleta, pide la expulsión de los árbitros de la final y coloca a la ACB en una situación incómoda con su amenaza de abandonar el torneo.

«Hubo errores claros y se han admitido, pero en los dos lados. El resultado no habría cambiado» Marcelinho Huertas (Baskonia)

Huele a farol, ya que, al margen del sueño utópico de Florentino Pérez de competir en la NBA, los estatutos de la Euroliga recogen como requisito que «todos los clubes deben participar en un campeonato doméstico, con una excepción, que su presencia sea aprobada por el Consejo Ejecutivo de Accionistas, si al club se le impide participar en dicho torneo nacional en contra de su voluntad». Ya amenazaron con el abandono, sin cumplir el órdago, el propio Real Madrid, el Barcelona, el Baskonia y el Unicaja cuando, en la asamblea de 2017, el resto de clubes se negaron a abordar la reducción de equipos participantes en la Liga.

Sí cumplió su amenaza de no comparecer el Barcelona en la final de Liga de 1984. Tras una pelea entre el blaugrana Mike Davis y los madridistas Fernando Martín e Iturriaga. El primero fue sancionado con seis partidos, el segundo con tres y el tercero con una multa económica. El equipo catalán no asistió al último encuentro en protesta por la decisión del Comité de Competición, de modo que el Real Madrid venció por incomparecencia y se proclamó campeón.