Temporada 2018-2019

El Madrid, rival a batir en una liga sin Navarro ni Doncic

Sergio Llull, en una acción ante Jayson Granger en la final de la Supercopa Endesa. /Lavandeira jr (Efe)
Sergio Llull, en una acción ante Jayson Granger en la final de la Supercopa Endesa. / Lavandeira jr (Efe)

Kirolbet Baskonia y Barcelona Lassa aspiran a destronar al equipo de Laso, en el que Llull tratará de hacer olvidar al genio esloveno

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Con aires renovados tras la llegada a la presidencia de la ACB de Antonio Martín, el baloncesto español afronta una nueva temporada liguera con un viejo favorito como rival a batir: el Real Madrid de Pablo Laso, que tras sumar 16 títulos en siete años bajo la égida del vitoriano, aspira a conquistar por quinta vez el campeonato al dictado de un técnico que no se ha perdido una final desde que detenta el banquillo blanco.

Destronar al vigente campeón de Liga y Euroliga será el objetivo de Kirolbet Baskonia y Barcelona Lassa, que encaran el curso desde prismas muy diversos, aferrados los vascos a la estabilidad de la plantilla como baluarte el año en que el club cumple su 60 aniversario y en el que el Fernando Buesa Arena acogerá la Final Four de la Euroliga, y sumidos los catalanes en su enésima revolución en pos de la identidad perdida tras soltar por el camino al último testigo de los tiempos de bonanza, un Juan Carlos Navarroforzado a cambiar la cancha por los despachos y cuya ausencia, junto a la de Luka Doncic, ya en la NBA, deja un profundo vacío en un torneo que, por contra, recibe a 46 jugadores noveles.

A rebujo de las dos escuadras azulgranas, un ramillete de 'outsiders' encabezados por Herbalife Gran Canaria, que habrá de lidiar con las exigencias derivadas de su estreno en la Euroliga, y dos que aspiran a regresar a la máxima competición continental: Valencia Basket y Unicaja, ambos con banquillos y planteles remozados para subir un peldaño competitivo en una temporada caracterizada por los cambios de técnicos: sólo siete permanecen en el asiento que ocupaban la campaña anterior y tres debutan en un torneo en el que Svetislav Pesic, superviviente en la criba del Barça, es el único foráneo.

La estabilidad es uno de los factores sobre los que ha asentado el Real Madrid su formidable marcha en la 'era Laso'. Y a ella vuelve a agarrarse el equipo más laureado del baloncesto español para prolongar un reinado que le ha llevado a alzar tres ligas en el último lustro. La marcha de Doncic a los Dallas Mavericks le priva de un talento sin par. Pero el regreso a pleno rendimiento de Sergio Llull, olvidada ya la lesión en el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha que le mantuvo apartado buena parte del curso anterior, le permite recuperar a un líder dentro y fuera de la pista. El menorquín, clave en la conquista de la Supercopa, primer título de la temporada, encabeza la que posiblemente sea la plantilla más completa fuera de la NBA, con 16 integrantes y tres novedades –el esloveno Klemen Prepelic, el argentino Gabriel Deck y el sueco Melwin Pantzar- que vienen a suplir otras tantas bajas –a la de Doncic hay que sumar las salidas de Chasson Randle y Dino Radoncic, cedido este último al San Pablo Burgos- respecto a la que completó el doblete Liga-Euroliga.

Como el Real Madrid, el Kirolbet Baskonia ha apostado por mantener un bloque del que se han descolgado Rodrigue Beaubois (Anadolu Efes), Jānis Timma (Olympiacos) y Rinalds Malmanis (Real Betis) pero que se ha reforzado con el artillero estadounidense Shavon Shields, el escolta Darrun Hilliard y el prometedor bosnio Ajdin Penava, destinado a crecer a la sombra de Tornike Shengelia. La permanencia del georgiano es el gran logro de la entidad, que con el que fuera mejor 'cuatro' de Europa la temporada pasada, ambiciona estar en la Final Four el próximo mes de mayo.

El reto de Pesic

Diametralmente opuesto ha sido el camino seguido por el Barcelona Lassa, que tras firmar once bajas, ha entregado la capitanía a Ante Tomic y ha acometido seis fichajes para volver a lo más alto. Una empresa en la que precisamente se ha interpuesto el continuo baile de nombres desde que, con Xavi Pascual en el banquillo, alzase su último título de Liga en la campaña 2013-2014. Chris Singleton, pieza clave del Panathinaikos las dos últimas temporadas, está llamado a desempeñar un papel fundamental en un equipo plagado de talento al que también se han sumado Kevin Pangos, Kyle Kuric, Antem Pustovyi, Jaka Blazic y Rolands Smits, pero al que Pesic deberá dotar de una cohesión de la que ha carecido los últimos años.

Tornike Shengelia lucha por un rebote con los jugadores del Barça Lassa Pierre Oriola y Kevin Pangos durante la semifinal de la Supercopa Endesa.
Tornike Shengelia lucha por un rebote con los jugadores del Barça Lassa Pierre Oriola y Kevin Pangos durante la semifinal de la Supercopa Endesa. / Xoan Rey (Efe)

Si los fracasos del pasado han sido el eje de la revolución acometida por el Barça, el éxito ha motivado los cambios en el Herbalife Gran Canaria, que ante el reto de disputar por primera vez la Euroliga, se ha reforzado con Luke Nelson, Clevin Hannah, Chris Evans, DJ Strawberry y Tim Illie, al margen del regreso al banquillo de Salva Maldonado para suplir a un Luis Casimiro que se marchó al Unicaja para intentar devolver a los malagueños a la Euroliga. Un reto que podría abrir vía Eurocup, como también el Valencia Basket, campeón de la ACB hace dos temporadas y que ahora, con el retorno de Txus Vidorreta al Iberostar Tenerife, ha entregado el mando a Jaume Ponsarnau.

Por detrás, una clase media en la que aspiran a mantenerse Montakit Fuenlabrada, MoraBanc Andorra, UCAM Murcia o Movistar Estudiantes y en la que confían en volver a asentarse clásicos como Divina Seguros Joventut y Tecnyconta Zaragoza, sin olvidar a los ascendidos BAXI Manresa y Cafés Candelas Breogán.

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