El trabajo colectivo del Real Madrid

Pablo Laso, durante la Final Four disputada en Belgrado. /ANDREJ CUKIC
Pablo Laso, durante la Final Four disputada en Belgrado. / ANDREJ CUKIC
JUANJO BRIZUELA

En ocasiones suelo coger de alguno de los cajones de casa una de esas cintas de video que he guardado con especial cariño. Es como revivir un pasado que me marcó o simplemente reconstruir desde la curiosidad la comparación de aquellos momentos con los de ahora. Me pasa con los recuerdos personales y me ocurre también con los partidos de baloncesto. Aquellos partidos.

Aunque hoy van desapareciendo los reproductores de video de nuestras casas, convendría encontrar un nuevo recurso para archivar el recién conseguido décimo título de Campeón de Europa del Real Madrid de baloncesto, en este formato actual de esta Euroliga 2017-18. Más allá de las preferencias personales de cada uno, la Euroliga de este año ha coronado a un equipo que nos ha aclarado la diferencia entre nombres, plantilla y equipo, reivindicando especialmente esta última palabra: EQUIPO.

Desde aquél 12 de octubre hasta este pasado domingo, tras casi 36 partidos en total, esta competición ha sido un exigente ejercicio semanal de intensidad creciente y esfuerzo a raudales, a la par de disfrutar de un juego realmente extraordinario. La Euroliga no defraudó ni una semana y la Final Four no ha sido menos. 4 equipos que consiguieron su billete de forma merecida tras 8 meses de competición, que llegaban en su estado deseado a este pasado fin de semana de mayo.

Al Zalgiris, la sorpresa inesperada de esta edición, le pudo la intensidad física, la profundidad de banquillo y la inexperiencia en muchos momentos de su eliminatoria frente a un Fenerbahce que llegó a jugar un momento con las piernas en el campo y la cabeza en la final del domingo. El CSKA por su parte vio cómo el Real Madrid proponía desde el primer balón al aire, parar a su excompañero Sergio Rodriguez como clave y endurecer el partido desde la defensa, limitando así su ataque frío como Moscú y sin un atisbo de ponerse a tono de la emocionalidad del encuentro.

Después de estos pocos días tras la final, hay ciertas ideas que deben quedarse grabadas en nuestra memoria. La primera de ellas, que los partidos se ganan en defensa y se pierden en ataque. Si el Real Madrid consiguió su título, entre otros matices, es porque su defensa fue de grabar en video y analizarla. Está bien aceptar que la defensa requiere de actitud extra porque el esfuerzo de agresividad y desplazamiento así lo precisa; pero tanto o más es tener los conceptos defensivos claros, correctos y trabajados para que cada posesión sea un problema duro de resolver por el ataque rival. El 1x1 con balón frenaba el primer inicio de cada ataque, la defensa de los cada vez más repetidos y frecuentes pick&roll era extraordinaria, las ayudas y segundas ayudas tanto de exteriores e interiores era de tal actividad que el espacio en ataque quedaba reducido al mínimo. Y el rebote era el premio a un trabajo colectivo de mucha calidad. Otra idea aprendida es que el reto de un equipo no es hablar de primera y segunda unidad sino de roles en el campo y soluciones colectivas a estos roles. Visto el roster podríamos pensar que Carroll, Causeur y Thompkins son tres jugadores que situaríamos en la segunda unidad y casi en el tercer relevo de jugadores. En cambio, el equipo de Pablo Laso acabó por derrotar a Fenerbahce a finales del tercer cuarto y buena parte del cuarto con estos jugadores en el campo. Titulares y reservas es pues una terminología a desterrar si quieres tener un equipo competitivo. Lo importante es reconocer el rol que puede jugar un nombre en el equipo y cómo puede complementarse con otros para lograr el máximo rendimiento. Finalmente, otra idea es comprender que los partidos duran 40 minutos, que se van madurando con el paso del tiempo y que cada posesión es en sí misma un ejercicio de eficacia y eficiencia del equipo. Sólo así podríamos entender que en el Real Madrid el jugador que más minutos disputó en la final, Doncic, jugara 28 minutos, y que el menos utilizado, Campazzo, jugara 9 minutos. Los 12 jugadores entraron en escena con el firme propósito de rendir al máximo el tiempo que estén en el campo. Estar preparado en cada momento que tu entrenador requiera precisa de una preparación previa extraordinaria, ideas y plan de partido muy claras y sobre todo una fortaleza mental a prueba de la mayor exigencia de esfuerzo.

De Pablo Laso lo mejor que podemos expresar es simplemente mirar su palmarés en el Real Madrid y compararlo con la historia pasada de la sección. Podríamos quedarnos con el premio de los trofeos izados en estos años pero sobre todo con que este Real Madrid lleva ya unos 8 años en lo más alto del basket europeo. Y eso dice mucho de un entrenador, de su estilo, de su impronta y de su manera de ver el basket. Ese basket que merece un espacio no sé si en una cinta de video pero sí en la memoria de quienes amamos este deporte.

 

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