La profunda remodelación del CSKA, el equipo del ejército

Volkov, junto a Sabonis (Zalgiris), y Tkachenko, dos de los grandes jugadores históricos del CSKA./
Volkov, junto a Sabonis (Zalgiris), y Tkachenko, dos de los grandes jugadores históricos del CSKA.

La desintegración de la URSS agudizó la crisis en el deporte ruso y el CSKA, como otros, recibió la obligada ayuda de los magnates del país

RAFAEL M. MAÑUECOMoscú

Mucho ha llovido desde que, en 1923, el Ejército Rojo se dotó de su propio club deportivo. Como hoy en día, agrupaba distintas disciplinas. A través de casi un siglo de historia ha conocido la gloria, la derrota, multitud de vicisitudes y casi el olvido tras la desintegración de la Unión Soviética. Sus equipos de fútbol, hockey sobre hielo -el deporte rey en Rusia- y baloncesto continúan siendo punteros en la actualidad. Todos ellos pasaron por un profunda remodelación en las últimas décadas para ponerse al día.

El presidente del conjunto de basket del CSKA, Andrei Vatutin, aseguró la semana pasada en una entrevista a la agencia RIA-Nóvosti que, tras las 24 victorias y 6 derrotas en la actual temporada de la Euroliga, se había cumplido el objetivo. «Era volver este año a estar entre los cuatro mejores y lo hemos conseguido. Hemos pasado con el segundo puesto al play off». Por detrás del líder Fenerbahce.

No obstante, Vatutin admitía que el choque con el Kirolbet Baskonia «va a ser épico. Es verdad que estadísticamente siempre hemos adelantado a este adversario» -recordó- «pero esta vez va a ser más complicado que nunca. A ellos se les abre por primera vez la oportunidad histórica de pasar en Vitoria, su ciudad, a la Final Four. Van a batirse hasta el final, irán a por todas», advertía.

El hijo de Stalin

El presidente del CSKA basket anticipa que durante los dos partidos que jugarán con el Baskonia mañana y el jueves en Moscú dispensarán un trato especial a los hinchas. «Durante los descansos, haremos una recreación de Juego de Tronos con personajes parecidos a los actores de la serie. Las casas del CSKA y del Baskonia serán las rivales», señalaba Vatutin. El dirigente llegó hace unos años a presentarse con una ametralladora AK-47 en la presentación de Andrei Kirilenko. Solo una broma: por las iniciales y el número elegido por el jugador.

Todo, no obstante, muy en consonancia con el espíritu castrense del equipo ruso. De hecho, las siglas CSKA significan 'Tsentralni Sportivni Klub Armii', cuya traducción sería Club Deportivo Central del Ejército. Existe desde el 29 de abril de 1923. En 1953 se quedó con el nombre de CSK MO, en donde las últimas dos letras de la sigla se refieren al Ministerio de Defensa, y CSKA empezó a llamarse definitivamente a partir de abril de 1960.

Vatutin acudió con un AK-47 a la presentación de Kirilenko.
Vatutin acudió con un AK-47 a la presentación de Kirilenko.

La historia del equipo de basket del Ejército Rojo se inicia en 1924, pero no empezó a cosechar verdaderos triunfos hasta 1949, cuando se puso al frente de la formación Vasili, uno de los tres hijos que tuvo el dictador comunista, Iósif Stalin. El combinado se convirtió en el mejor de la URSS. Obtuvo la victoria en la liga soviética en 24 ocasiones y sus jugadores constituían el pilar fundamental de la poderosa selección nacional. Formalmente eran militares, pero su dedicación exclusiva era el deporte.

Los tiempos en los que el CSKA de baloncesto fue invencible abarcan desde 1960 hasta 1984. En el terreno internacional, no obstante, empezó a declinar ya en la década de los 70. Su última gran actuación fuera de casa en aquella época se remonta a la Euroliga de 1971. Después tuvo que ceder el liderazgo al Zalgiris de Kaunas.

Mayor exportador de níquel

La desintegración de la URSS agudizó aún más la crisis en el deporte ruso. El Estado dejó de subvencionar a los equipos. Pese a ello, el CSKA se mantuvo a flote y, a partir de 1992, empezó a recuperarse poco a poco. En 1996 logró volver a una Final Four de la Euroliga.

La fórmula hallada más adelante para levantar el deporte en Rusia en general, seriamente resentido tras la debacle económica de los años 90, la propuso el presidente Vladimir Putin. Consistía en obligar a los magnates del país a invertir su dinero en los equipos emblemáticos, el CSKA de baloncesto entre ellos, que cayó en manos de Vladimir Potanin, dueño de la empresa 'Norilski Nikel', el mayor exportador mundial de níquel. La lluvia de dinero no sirvió del todo. Al final, asegura Vatutin, «se trata de lograr un equipo competitivo gastando lo justo y necesario, ni más ni menos».

El presidente del CSKA pone como ejemplo al Baskonia. «Con recursos limitados, en una ciudad pequeña como Vitoria, Querejeta ha forjado un equipo excelente, con colorido vasco y una atmósfera de locura en las gradas. Disponiendo de un presupuesto que no es precisamente enorme, el Baskonia es cada año más y más competitivo. Están haciendo un trabajo envidiable».