Campo atrás

El mejor equipo escolar de la historia de Vitoria

El Sanvi asciende a Segunda y gana el campeonato de España juvenil. Arriba, Boni, Salinas, Echebeste, Juan Pinedo, I. Garayalde, Gómez de Segura y Lete. Abajo, Goyo, Gabilondo, Cengotitabengoa,T. Garayalde, Guillermo García e Iñaki Gastón./proyecto 75ers
El Sanvi asciende a Segunda y gana el campeonato de España juvenil. Arriba, Boni, Salinas, Echebeste, Juan Pinedo, I. Garayalde, Gómez de Segura y Lete. Abajo, Goyo, Gabilondo, Cengotitabengoa,T. Garayalde, Guillermo García e Iñaki Gastón. / proyecto 75ers

Vitoria practicaba desde 1969 aquello de «el cansancio no existe». La generación del 57 del colegio San Viator, la misma que la de Dusko Ivanovic, se forjó a fuego bajo una disciplina tenaz y una defensa magistral que pasaba por encima de sus rivales sin piedad

Roberto Arrillaga
ROBERTO ARRILLAGA

Todo comenzó en realidad por una cuestión de azar. La necesidad de formar un conjunto de minibasket para el colegio San José hizo que el hermano Ángel, entre las clases de diez años, eligiera a dedo a ocho jóvenes. Les citó en el cobertizo donde les esperaba para entrenar Iñaki Iriarte, un ex alumno. Echebeste, Axpe, José Ramón Lete, Otadui, Goyo Jiménez, Javier Ortueta, Francisco Javier Ruiz de Galarreta e Iñaki Garayalde iniciaron así un camino tan sufrido como exitoso. Un trayecto que les marcaría de por vida

No tardaron en prosperar y ganar el campeonato de Álava de minibasket. Iriarte contactó con Juan Ortiz de Pinedo, campeón nacional con Corazonistas el año anterior, para que se hiciera cargo del equipo en el sector de Burgos. Lograron el primer puesto y el paso al campeonato de España de Cáceres, tierra fetiche para esta generación, donde ocuparon la quinta posición. Tal fue el impacto del equipo que el seleccionador de minibasket, Pepe Auseré, eligió a Javier Ortueta para el equipo nacional que iba a disputar un triangular frente a Italia y Francia.

En el segundo año llegaron ya al grupo Carlos Salinas e Iñaki Cegotitabengoa. Refuerzos mayores. Juan Pinedo pensó que el equipo, escaso de altura, tendría más posibilidades si presionaba en toda la cancha y así, en ataque, lanzaban sin tener que jugar posiciones interiores. De esta forma, con intensidad y técnica de tiro, se clasificaron para otro campeonato de España. El infortunio se cebó con el internacional Ortueta, que sufrió un derrame pulmonar que le impidió participar y que acabó por truncar su carrera. A pesar de sustancial la baja, San Viator alcanzó la final. «No debía aceptarse la fórmula cerrada de un exclusivismo del Colegio Castellano de árbitros para la dirección de los encuentros (…) tan manifiesta fue esta anomalía que pronto se hicieron evidentes las consignas de partidismo que adoptaron algunos árbitros (…) demostrando el interés de aupar a un equipo madrileño hasta la final». San Viator de Vitoria contra San Viator de Madrid, una final polémica como refleja esta carta de protesta del capitán Joserra Lete, al término del torneo. El encuentro, muy disputado, tuvo su instante decisivo en el momento en el que Garayalde, tras cometer un fallo, botó con fuerza el balón quejándose en alto. El árbitro le pitó la única técnica que recibiría en toda su trayectoria. La razón: comportamiento indecoroso. Ramón Díaz Argote, entrenador del equipo, ya que Pinedo tuvo que viajar para jugar por el ascenso con el Vasconia, protestó la acción y se organizó tal revuelo que los jugadores a vitorianos acabaron por desquiciarse. Perdieron por 28 a 24. «Se ha cometido fraude a las mejores ilusiones de unos niños entregados en cuerpo y alma a la práctica de su deporte favorito».

El equipo se dedicó a entrenar más horas con el propósito de convertirse en el mejor. En el segundo año de infantil, con Boni Rodriguez ya en el equipo, consiguieron acudir a otra cita nacional, esta vez en Málaga. El resultado de la final refleja perfectamente el discurrir del campeonato: San Viator 70-La Salle Bonanova 29. La defensa que presentaron los vitorianos fue tan perfecta en ayudas, líneas de pase y orientación corporal que Moncho Monsalve llevaba vídeos del equipo vitoriano como ejemplo para los cursos nacionales de entrenadores que impartía.

El paso a juveniles aumentó la exigencia. Juan Pinedo inscribió al equipo en tres campeonatos: juvenil, junior y tercera provincial. Con la ayuda de los más jóvenes -Iñaki Gastón, Guillermo García y Mikel Gabilondo- cada fin de semana era un autentico frenesí de partidos. Los rivales, hartos de ser vapuleados, se compinchaban para hacer coincidir los horarios de los encuentros. Pero San Viator no faltaba a ninguno. La mitad de los jugadores se presentaban en un partido y los restantes al otro. En el descanso, los padres les esperaban fuera del campo con el coche en marcha. Intercambio de cancha y a seguir como si nada. El equipo ganó las tres competiciones de Álava, terminó cuarto en el campeonato de España juvenil y ascendió a Tercera.

Los entrenamientos se intensificaron para la siguiente temporada. Chalecos de plomo, balones medicinales, cargas de cinco pisos con un compañero encima o preparación extra dominical si el rival les endosaba más puntos de los que se estipulaban al ver la rueda de calentamiento del contrario. Tácticamente el grupo perfeccionó la presión 'Run&Jump' de Dean Smith, que resultó magnífica para jugar en Tercera con un equipo juvenil. Los 'mayores', Fernandez de las Heras y Txemi Garayalde, ayudaron a los colegiales en otra temporada de tres competiciones. De nuevo, la campaña resultó asombrosa. Lograron plaza para los títulos juvenil y junior y terminaron segundos en la liga de Tercera División. Se renunció al campeonato de España Junior de Málaga para centrase en los campeonatos juvenil y de ascenso a Segunda, ambos en Cáceres.

Equipo inicial de San Viator de la generación del 57. Iñaki Iriarte, Garayalde, Lete, Echebeste y el hermano Ángel. Abajo, Axpe, Otadui, Goyo, Ortueta y Galarreta.
Equipo inicial de San Viator de la generación del 57. Iñaki Iriarte, Garayalde, Lete, Echebeste y el hermano Ángel. Abajo, Axpe, Otadui, Goyo, Ortueta y Galarreta.

Con chavales de 16 años

La primera semana fue para el ascenso. El conjunto juvenil terminó segundo con sólo una derrota por dos puntos frente al Virgen de Atocha. Ello les condenaba a jugar una doble eliminatoria frente al Standard de Madrid. La segunda semana cacereña la dedicaron al título nacional Juvenil. En la final, San Viator se enfrentó al colegio badalonés recién proclamado campeón del mundo tras vencer en la finalal Instituto Zagreb de Yugoslavia. Los alaveses pasaron por encima de los catalanes por 89 a 57 y consiguieron un billete para el siguiente campeonato mundial de Viena, que nunca se celebró.

La temporada terminó con la eliminatoria por el ascenso frente al Standard. El primer partido en Mendizorroza se ganó por 88 a 69. Lete con 22 puntos, Garayalde, Boni y Salinas con 17 cada uno se repartieron una enorme victoria cuya renta fue suficiente para la vuelta. San Viator ascendió a Segunda (hoy Leb Oro) con chavales de 16 años.

Aíto García Reneses llamó a Juan Pinedo para ser su ayudante en la selección juvenil, al tiempo que los jugadores fueron tentados por equipos de Primera división. Fue el momento álgido del equipo. Sin embargo, aquella exitosa situación incomodaba al Vasconia. Los colegiales, cuyo entrenador era el capitán azulgrana, aspiraban a la hegemonía vasconista. Una situación muy poco frecuente y que terminaría siendo incompatible. Los colegiales ficharon al americano Sullivan, que hizo más carrera con la exportación de sangría que con el baloncesto, mientras que el Vasconia convenció a Carlos Salinas para dar el salto. La temporada terminó con el descenso a Tercera, con alguna salida de jugadores y la imposibilidad de Pinedo para conjugar ambos colores. Al equipo aún le quedó recorrido. Disputó sendos campeonatos de España Junior, en Pamplona (3º) y Vinaroz (4º), este último a las órdenes de Javier Añua.

De cuantos jugaron en el equipo siete lo hicieron después en la máxima categoría: Garayalde, Salinas, Lete, Goyo, Cengotibengoa y Galareta y seis de ellos con el Vasconia que conservó su hegemonía mientras preparaba un cambio de letra, pero eso es otra historia…