Aniversario

Las bodas de porcelana de los 'júniors de oro'

Los jugadores de la selección española celebran su victoria en Lisboa. /Tiago Petinga (Efe)
Los jugadores de la selección española celebran su victoria en Lisboa. / Tiago Petinga (Efe)

El campeonato del mundo sub-19 conquistado en Lisboa hace 20 años supuso el aldabonazo de una generación que cambió la historia del baloncesto español

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

La historia del baloncesto español cambió para siempre hace justo 20 años. Aquel 25 de julio de 1999 en que la 'generación del 80' se proclamó campeona del mundo sub-19 tras imponerse a Estados Unidos en la final disputada en Lisboa quedó para la posteridad como el golpe encima de la mesa de una camada repleta de talento que paulatinamente fue conformando la base de los éxitos posteriores de la absoluta, con el bronce en el Eurobasket de 2001 como primer paso y el oro en el Mundobasket de Japón 2006 erigido en culmen de un glorioso periplo a la vera de aquellos 'júniors de oro' devenidos en estrellas de impacto mundial que forjarían también dos platas y un bronce olímpicos y se proclamarían tres veces campeones de Europa, a lo que añadirían otros dos subcampeonatos y otros tantos bronces continentales más.

España, que contabilizaba sólo una medalla olímpica, cinco en Europeos y no había tocado metal en campeonatos del mundo hasta su advenimiento, vio alterada la dinámica con la incorporación de los Pau Gasol, Raúl López, Juan Carlos Navarro, Berni Rodríguez, Carlos Cabezas o Felipe Reyes. Artífices todos ellos en distinto grado de responsabilidad de los trece metales que desde entonces jalonan la andadura española por los principales torneos, con la posibilidad aún de que el primero, el más laureado con once medallas y último superviviente tras la retirada como internacional de Felipe Reyes, engrose el palmarés en los Juegos de Tokio dado que la lesión que sufrió en la recta final de la pasada campaña le apartó del Mundial de China, dejando a la selección por primera vez en 20 años sin un solo representante de los 'júniors de oro' en una cita de postín.

Que aún resuenen los ecos de aquella proeza no es sino una constatación del aldabonazo que supuso la gesta rubricada por un bloque destinado a escribir las mayores epopeyas del baloncesto español ante la todopoderosa Estados Unidos, a la que doblegó por 94-87 en una final de la que Juan Carlos Navarro salió como MVP tras endosarle 25 puntos a un combinado en el que figuraban futuros NBA como Nick Collison, Bobby Simmons y Keyon Dooling. Pau Gasol, por entonces suplente, sólo pudo aportar 3 puntos, 5 rebotes y una asistencia en 17 minutos sobre el parqué. Era el cuarto pívot en la rotación de Charly Sainz de Aja, a quien correspondió manejar la eclosión de una generación irrepetible que será homenajeada este jueves con el Premio Leyenda dentro de la I Gala del Baloncesto Español. Un complemento de lujo pese a que sólo dos años después ponía rumbo a la mejor liga del planeta para convertirse en el abanderado de la 'ÑBA'. Una simple demostración de lo caros que estaban los minutos en un equipo que desbordaba calidad y frescura.

Resistencia

Ocho de los doce componentes de aquel conjunto llegaron a dar el salto a la selección absoluta, a los que hay que agregar a José Manuel Calderón, ausente en la cita de 1999 por una lesión pero miembro de pleno derecho de aquella generación que reclamó por primera vez el foco un año antes al conquistar el Europeo júnior de Varna. No lo hicieron el asturiano Julio Alberto González, el único que se quedó sin participar en aquella inolvidable final; el catalán Francesc Cabeza; el valenciano Félix Herraiz, pívot al que las lesiones impidieron llegar a la ACB; y Souleymane Drame, de los destacados ante Estados Unidos pero que tampoco pudo consolidarse en la élite.

Es precisamente esa capacidad para llegar a lo más alto y mantenerse lo que distingue a los 'júniors de oro' de otros jugadores que sobresalieron en aquel campeonato pero a los que hoy casi nadie recuerda. Apenas Antonis Fotsis, Lazaros Papadopoulos o Georgios Diamantopoulos se salvaron de la quema en aquella selección griega que finalizó séptima, siendo el ex de Panathinaikos, Memphis Grizzlies y Real Madrid quien más brilló a nivel profesional. Croacia, que se colgó la medalla de bronce, contaba con Dalibor Bagaric, Zoran Planinic, Andrija Zizic y Mario Stojic como piezas con una carrera más notable con el correr del tiempo.

Pero fue Rusia la otra selección que deparó un jugador de auténtico calado mundial. Andrei Kirilenko, segundo máximo anotador del torneo con 19,5 puntos por partido y sexto máximo reboteador con 9,5 de media, jugó trece campañas en la NBA, diez de ellas en los Utah Jazz, e incluso llegó a disputar el 'All-Star Game' en 2004. Actual presidente de la Federación Rusa de baloncesto, 'AK-47' está considerado como uno de los mejores europeos de cuantos han pasado por la NBA, donde permanece aún Pau Gasol, uno de los tres españoles –los otros fueron Raúl López y Juan Carlos Navarro- que cruzaron el charco para codearse con los mejores baloncestistas del planeta tras colgarse el oro aquel 25 de julio de 1999 del que ahora se cumplen las bodas de porcelana.