Galdakao apuesta por el vóley femenino desde la base

La cantera del vóley femenido de Bizkaia está asegurada en Galdakao. /Borja Agudo
La cantera del vóley femenido de Bizkaia está asegurada en Galdakao. / Borja Agudo

El Galdakao Bolei Taldea suma 47 jugadoras de entre 6 y 16 años, que se ejercitan dos días a la semana y acuden desde todas las localidades de la comarca de Nervión-Ibaizabal

ÓSCAR GARCÍA MANCERASGaldakao

Algunas tienen solamente seis años, pero ya muestran amor por el deporte. El Galdakao Bolei Taldea cuenta con una escuela para niñas que, desde bien pequeñas, ya realizan sus primeros pinitos en esto del voleibol. Una cantera femenina que cuenta con deportistas desde los 6 y hasta los 16 años, que van poco a poco adquiriendo interés por esta disciplina y que llegan desde muchas localidades de la comarca de Nervión-Ibaizabal. «Este proyecto –en pie desde los orígenes del club- nació con el objetivo de incentivar a los más pequeños a practicar este deporte, ya que aquí siempre ha sido un deporte con poca fuerza», sostiene Amaia Garrido, una de las responsables. «Lo que queremos conseguir es que elijan esta disciplina, que la disfruten todo lo que puedan», se pone como objetivo.

El voleibol galdakaotarra cuenta esta temporada 2018/2019 con «aproximadamente 150 voleibolistas», según cifra Adrián Rojas, el coordinador deportivo. Chicos y chicas, pequeños y mayores, disfrutan en una entidad que más o menos ha mantenido las mismas cifras que el año pasado. La agrupación deportiva presenta en su estructura un total de 18 equipos. De todos ellos, tres juegan en competiciones federadas, cinco en competencias escolares y hasta diez grupos de categorías benjamín y alevín participan en distintos encuentros de iniciación. Y en este último apartado se enmarca el proyecto con las más txikis del municipio.

Por el momento se ejercitan un par de días a la semana. «Entrenamos en la escuela de Egia los miércoles y en el polideportivo de Urreta los viernes, y una vez al mes se hace una jornada donde juegan entre tres y cuatro partidos en grupos de tres», describe Garrido. «En total, hay 47 niñas dividas en tres grupos: dos de alevín con una quincena de niñas de 11 y 12 años, uno de benjamines de diez niñas con edades de entre 8 y 10, y un último grupo de denominado escuela con 6 niñas», detalla. Amaia cree que, de momento, están en el camino correcto. «Ellas lo llevan muy bien, y lo importante a esta edad es que se diviertan y que hagan lazos con las de su equipo», señala. Su contacto con el voleibol está despertando su interés. «Poco a poco se ve que tienen más ganas de aprender y de seguir», asegura.

Compañerismo

El primer equipo masculino es el principal exponente de Galdakao Boleibol Taldea, actualmente en Primera División Nacional. También pueden presumir de tener un potente equipo femenino, que milita en Primera División de Liga Vasca y con la intención de ascender de categoría. De su plantilla forma parte la propia Amaia Garrido. «Empecé a jugar con la edad de 8 años y desde ese día no lo he dejado. Ahora juego en el equipo de Senior A», cuenta. Precisamente ese amor al vóley es lo que quiere inculcar a sus pupilas. Con todas ellas ha establecido una estrecha relación. «Tengo 18 años y las niñas me aportan mucha alegría y responsabilidad a la vez; alegría porque me hacen reír y me relajo con ellas, y responsabilidad porque no sólo estás cuidando de ellas, sino que las estás educando deportivamente y, al fin y al cabo, les coges muchísimo cariño», relata.

Amaia Garrido y sus compañeros se esfuerzan por hacer atractivo este deporte a los jóvenes del municipio. «No tanto como nos gustaría», responde a la pregunta de si hay afición en Galdakao. No obstante, no duda en lanzar la caña. «Es un deporte apasionante con el que te puedes divertir muchísimo», enfatiza. Capaz de, entre otras cosas, estrechar lazos de amistad. «El vóley es un juego de equipo, en el juego se necesita una conexión con los compañeros, por eso este deporte ayuda a relacionarse con la gente, y cuando en un principio tus compañeros son sólo compañeros, al cabo de unos años se hacen amigos con los que puedes contar para todo», concluye.