«Nos sentimos fuertes»

Miranda Journot, Espe López y Jessica Álvarez tras un entrenamiento en Gorostiza. /BORJA AGUDO
Miranda Journot, Espe López y Jessica Álvarez tras un entrenamiento en Gorostiza. / BORJA AGUDO

Impulsadas por la moda del crossfit, cada vez hay más mujeres que descubren su pasión por la halterofilia, deporte que cuenta con más de una veintena de practicantes entre Álava y Bizkaia

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

Máxima concentración, evolución, retos personales y seguridad en sí mismo. Estas y muchas cosas más son las que aporta el que está considerado como el más genuino de los deportes de fuerza, la halterofilia. Una disciplina que requiere de un entrenamiento a conciencia para que todos los músculos del cuerpo y la propia mente consigan realizar una acción que supera ampliamente la suma de los recursos parciales de la persona. Desarrollado en Europa en el siglo XIX, fue incluido en los Juegos Olímpicos por primera vez en Atenas 1896, pero solo para hombres. La entrada de la categoría femenina en el programa es mucho más reciente. Fue en el año 2000, en Sídney.

Un deporte que en Euskadi no para de ganar adeptos, pero sobre todo entre las mujeres, sector que hasta hace no mucho rehuía bastante de todo lo que tenía que ver con el levantamiento de pesas. «En los años 90 a las pocas que se atrevían las llamaban 'marichicos', 'marimachos'», aseguran desde la Federación Vizcaína, la que está notando más el boom de este deporte entre las chicas. Y es que actualmente cuentan con unas 17, casi el doble de todas las que han permanecido con licencia en las últimas décadas. ¿El motivo? Puede que haya varios, como la figura de Lydia Valentín, tetracampeona de Europa, pero el principal es el crossfit, una técnica muy de moda de entrenamiento basada en ejercicios de diferentes disciplinas ejecutados a alta intensidad, entre los que se encuentra la halterofilia.

A raíz de estas exigentes sesiones con las que en los años 70 y 80 comenzaron a entrenarse marines, bomberos y militares norteamericanos, muchas mujeres han descubierto su verdadera pasión: el levantamiento de pesas. Un deporte que en la actualidad, entre Álava y Bizkaia, lo practican más de una veintena de chicas. «Nos sentimos fuertes», repiten varias de ellas. La gran mayoría acudirán este sábado al Campeonato de Euskadi. Otras, como Garoa Martínez, lo harán también al nacional que tendrá lugar el próximo 8 de junio. Natural de Bermeo, está federada en Álava, al residir en Vitoria, donde actualmente cursa Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Es campeona autonómica junior y bronce en el pasado absoluto de España, en su categoría, -64 kilos, obteniendo además en dos ocasiones la plata en el Campeonato Universitario, entre otros títulos.

Garoa Martínez ejercitándose con las pesas.
Garoa Martínez ejercitándose con las pesas. / JESÚS ANDRADE

Descubrió el crossfit en el gimnasio después de una operación. El principio de su prometedor camino. «Un día vino a dar una clase un entrenador de halterofilia, Iñigo Ruiz de Azúa, del club Indarra, y me fui con ellos directamente», bromea, convirtiéndose, en apenas dos años, sin pretenderlo, en la referencia alavesa en esta disciplina. «Lo que más me gusta de todo esto es el progreso que he tenido, mucho en poco tiempo. Aquí es todo más mental que físico. Tienes solo un minuto para levantar el peso pero realmente lo haces en tres segundos. Como vayas un poco descentrada o tengas un mal día... olvídate«.

Garoa reconoce que cuando empezó «a mover kilos» en el gimnasio tuvo que escuchar algún comentario poco apropiado. «Me llegaron a decir que si era chica no debería de estar levantando tanto peso». No le hizo caso. Ahora su sueño es terminar la carrera y sacar las oposiciones para poder dedicarse «con más tranquilidad» a la halterofilia. «Iré a muerte con ello». En su federación tienen puestas todas sus esperanzas en esta deportista, dando por sentado que romperá sus marcas y mejorará notablemente sus registros. «Aquí hemos tenido más chicas con buenos resultados, como Igone Ruiz de Azúa o Josefa Caicedo, campeona del Mundo máster», recuerdan.

Juntas para competir

En Bizkaia son tres los clubes que cuentan con mujeres en sus filas. Uno de ellos es el Urbi, de Basauri, donde además de Izaskun también se ejercita María Ruiz, desde el pasado verano. A sus 37 años se dedica a la comunicación. «Hay como un prejuicio histórico totalmente machista en la sociedad de que las mujeres no deben ser fuertes y que si hacen ejercicio parece que solo puede ser para ser más delgadas, para ocupar menos espacio público en este mundo. Es un prejuicio que, como muchos otros, se está empezando a derribar». Para ella, Lydia Valentín es todo «un referente». En su caso lo que más le ha enganchado de la halterofilia es «la autosuperación que supone». De momento solo aspira a «aprender bien la técnica» y a ponerse «más fuerte».

Las otras dos entidades vizcaínas son el club Galdakao y Gorostiza, de Barakaldo, el antiguo San Luis, que debido a su buena relación y a la figura del técnico Emilio García Salazar, suelen compartir entrenamientos. Además, para relanzar a sus chicas y para poder competir en mejores condiciones, han decidido crear un equipo solo femenino, que intentará clasificarse para el Campeonato de España de clubes, tras hacerse con el provincial y autonómico. Capitaneando este grupo está Jessica Álvarez, la más veterana de todas. A sus 40 años, 'Txispi', lleva cinco en este mundillo, compaginando su afición con su trabajo en una empresa familiar de ingeniería y con su familia. Madre de mellizos de dos años, reconoce que la halterofilia le ayuda a «liberar tensiones». «Empecé con el crossfit pero vi que en esto no avanzaba en los pesos y quise dedicarle más tiempo. Es todo cabezonería. Tienes que tener físico pero es muy de cerebro, de conectar tu cuerpo con tu cabeza».

Jessica Álvarez en primer plano, concentrada mientras realiza un levantamiento.
Jessica Álvarez en primer plano, concentrada mientras realiza un levantamiento. / BORJA AGUDO

Un deporte que recomienda realizar a todo el mundo. «Es muy completo, manejas la flexibilidad, la elasticidad, la fuerza, el sistema neuronal... Te vale para la vida y te da unos valores impresionantes, como el tesón, la constancia, cumplir objetivos a largo plazo, enfrentarte al miedo y superarlo... Es muy gratificante». Ella lleva tan solo un año compitiendo y, aunque nunca fue su objetivo, se hizo con el título de Euskadi en -49 kilos. Aplaude el paso adelante que están dando las chicas en este deporte y anima a todas a probarlo. «La mujer está saliendo poco a poco de su cascarón, demostrando que puede hacer lo mismo que estaba haciendo hasta ahora el hombre. Estamos siendo más decididas y abriendo más la mente. Hacer halterofilia no es nada de macho ni te vas a poner más 'tocha'», afirma, poniéndose a ella misma como ejemplo, después de superar en un entrenamiento la barrera de los 52 kilos.

«La mujer está saliendo poco a poco de su cascarón, demostrando que puede hacer lo mismo que estaba haciendo hasta ahora un hombre»

Sus compañeras Espe López y Miranda Journot la felicitaron enseguida. La primera, natural de Granada, trabaja como enfermera de urgencias en el hospital de Laredo. «Esto te da una capacidad de concentración brutal, y me viene muy bien para mi trabajo». Tanto ella como 'Miri' decidieron profundizar en la técnica después de probar a levantar peso con la barra en el crossfit. Esta última, burgalesa afincada en Sopela, está preparando las oposiciones para ser bombera. «Lo que más me gusta de esto es que me siento fuerte, y vas notando una evolución. Trabajas día a día y hay mejoría».

El encargado de que no se estanquen y de perfeccionar la técnica es su entrenador Emilio García, cocinero de profesión que lleva en la halterofilia más de media vida. «Como sabemos lo que cuesta levantar cada vez que alguien supera un kilo, aunque nos gane, nos encanta. No tenemos esa rivalidad que hay en otros deportes porque en realidad se compite contra uno mismo. Puede que quedes último en un torneo pero si has superado 5 kilos esa noche no duermes de satisfacción». Él también anima a las mujeres a dejar atrás los miedos y los tabúes y a descubrir una disciplina que aporta «grandes cosas para la vida». «Cuando yo era joven los hombres buscábamos con esto como virilidad, una época en que las chicas apenas hacían cualquier tipo de deporte. Ahora quieren hacerlo y, ¿por qué no? Que no tengan miedo a que su cuerpo se transforme en algo monstruoso por hacer fuerza porque además ganarán en potencia, en flexibilidad, en coordinación y sobre todo en seguridad«.

BORJA AGUDO