La pelota femenina tiene gancho

Olatz Arrizabalaga y Leire Etxaniz , primeras campeonas del torneo de pelota mano femenino Emakume Master Cup./JORDI ALEMANY
Olatz Arrizabalaga y Leire Etxaniz , primeras campeonas del torneo de pelota mano femenino Emakume Master Cup. / JORDI ALEMANY

En apenas dos años ha pasado de estar en el olvido a contar con torneos propios y una intensa actividad en verano

JUAN PABLO MARTÍN

No para de crecer. Apenas han pasado un par de temporadas desde que la pelota mano femenina comenzara a dar sus primeros pasos después de muchos años en el olvido y han entrado en una dinámica imparable. Las pelotaris han pasado de tener que dejar esta modalidad porque no podían seguir compitiendo con los chicos y no tener más alternativas, a no tener vacaciones por el número de partidos que han tenido que disputar en verano.

No solo eso. La creación de nuevos torneos privados para ellas está a la orden del día. Este año se ha disputado por primera vez el de San Fermín, también se han jugado el de Bergara, Getaria, Burlada o Añorga, entre otros, y en las próximas fechas llegará el de Bizkaia. Incluso los campeonatos de aficionados masculinos con más solera, como el Antiguo o el Diario Vasco, han comenzado a tenerlas en cuenta y han apostado por otro paralelo donde han podido demostrar lo que valen. Y la tendencia es al alza.

Las pelotaris con más nombre incluso han jugado más partidos que algunos profesionales y muchos aficionados. La gernikarra Olatz Arrizabalaga ha sumado a lo largo de los tres últimos meses cuarenta. «Ha sido una pasada. No he tenido vacaciones porque los días libres han sido pocos. Hubo una semana en la que llegué a jugar ocho encuentros», apunta. La mayoría de los choques los ha disputado en Gipuzkoa y, sobre todo, en Navarra, «en pueblos pequeños en los que hay una gran afición», añade.

Un respeto

Leire Etxaniz ha sumado «entre veinte y treinta». «Seguimos creciendo. De no tener nada, cada vez estamos jugando más y las condiciones en las que lo hacemos mejoran», relata. Ahora, además de ver premiado su esfuerzo desde la grada por parte de los aficionados, también cobran. «Todavía queda un camino por recorrer, pero se está logrando un respeto», apunta Arrizabalaga.

Algunos de los municipios que ya el año pasado programaron partidos de pelota mano han vuelto a repetir y, al ver que funcionan, otras localidades han seguido sus pasos. «Es un sueño hecho realidad y una gozada ver las gradas de los frontones llenas y el público metido en el partido como ha ocurrido en más de un festival», señala.

Gentzane Aldai descubrió la reactivación de la pelota mano femenina hace un año. De pequeña la practicó pero por falta de alternativas se pasó al fútbol. «Yo no sabía ni que existía este mundo y este verano he visto que se juega mucho. He disputado partidos en fiestas de Bilbao, algo que nunca había podido imaginar», apunta. Nunca se le había pasado por la cabeza que pudiera tener un verano tan intenso. «Yo que no soy de las punteras he tenido unos 16 encuentros», destaca.

Hay futuro

Semejante actividad también ha provocado que las pelotaris mejoren su nivel porque el número de entrenamientos se ha incrementado. «Cuando regresé a este deporte vi lo que jugaban mis compañeras y me dije, ponte a entrenar porque aquí hay mucho mundo», reconoce Aldai. Y poco a poco también se empiezan a ver caras nuevas en las canchas. Chicas que regresan tras abandonar la pelota mano hace tiempo, y jóvenes que eligieron este deporte y ya pueden practicarlo por el giro que ha dado la situación en tan poco tiempo. «En Bizkaia el futuro está asegurado», apunta Arrizabalaga, que es monitora de la Federación Vizcaína de Pelota y el año pasado trabajó con una treintena de jóvenes procedentes del deporte escolar. «Se les ha abierto el camino y quieren aprovechar la oportunidad», concluye.

 

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